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sábado 21 octubre 2017
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7 consejos para replantear tu vida en el mundo actual

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Por Pijamasurf

Nuestra experiencia del mundo no se da de una vez y para siempre, sino que mientras vivimos tenemos la capacidad de modificar nuestra relación con aquél a través de la transformación de la relación con nosotros mismos. Aquí ofrecemos sólo algunos puntos de partida.

No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.

Jiddu Krishnamurti

Desde el punto de vista espiritual el mundo actual parece estar estructurado para limitar lo más posible los momentos de esparcimiento, aprendizaje y crecimiento colectivo, haciendo predominar en su lugar la competencia, la lógica del consumo y la realización económica individual.

En el ecosistema web proliferan también las listas de valores que, elaboradas en forma de consejos, pretenden acompañar a las víctimas anónimas del mundo moderno en su azarosa búsqueda de sentido. Lo que nos llamó la atención de esta lista del poeta Andrei Burke es que se ocupa del cuerpo, la mente y el espíritu como entidades interdependientes; hemos tomado como base sus consejos, suprimiendo algunos y añadiendo otros, para elaborar un compendio portátil de ideas y acciones de autodefensa capaces de ayudarnos a vivir una vida más consciente en todos los ámbitos de la existencia individual, sin olvidar también que ningún hombre ni mujer es una isla. Déjanos saber tu opinión en los comentarios.

 

Cuerpo

1. Nutrición

El cuerpo es la interfaz operativa para la acción humana en el mundo pero, desde el punto de vista económico, es visto únicamente como fuerza de trabajo. La comida rápida, los sistemas de cultivo transgénico y una desconexión radical entre el proceso de la preparación de la comida y su consumo producen sociedades que se enferman a causa de su alimentación. En este artículo hemos explorado cómo nuestras elecciones alimentarias están basadas en gran medida en supuestos racionales, así como en nuestro estado de ánimo (comemos no sólo por necesidades fisiológicas, sino también para celebrar o porque estamos deprimidos, etc.), y en este otro hacemos eco de los últimos descubrimientos sobre el papel de la microbiota para regular nuestra salud física y mental, pues lo que llamamos “nuestro” cuerpo en realidad es un territorio simbiótico que comparten el sistema nervioso humano y el bacterial. Adaptar tu dieta a tus necesidades y dejar fuera los alimentos procesados en favor de otros elaborados naturalmente no es un lujo, sino una forma de tomar responsabilidad sobre tu propio cuerpo.

 

2. Ejercicio

Sin importar el tipo de rutina que practiques (o si no practicas ninguna), es fácil observar que el cuerpo humano nunca permanece estático e inmóvil durante nuestra vida: el movimiento, la creación de fuerza, el conocimiento de los procesos de respiración, así como la exploración de sus propios límites, son aspectos de los que podemos beneficiarnos conscientemente al seguir una rutina de ejercicio. El aspecto puramente estético debe ser secundario, en la medida en que el mercado estipula políticas del cuerpo irreales e idealizadas; lo importante es encontrar una disciplina deportiva (sea natación, yoga, ejercicios aeróbicos, correr, etc.) que le devuelva al cuerpo la conciencia de que la energía física es un bien limitado, que sin embargo puede renovarse a través de la práctica sostenida.

 

Mente

3. Meditación

Conectar nuevamente con tu cuerpo a través de la alimentación y el ejercicio lleva necesariamente a replantear tu relación con las bases físicas de la espiritualidad. Los pensamientos obsesivos, las ideas fijas, los prejuicios y todo lo que puede atacarse mediante la educación y la vida racional también se viven desde el cuerpo como depresiones, cansancios psíquicos y miedos irracionales. La meditación, ya sea desde vertientes orientales como el yoga o el zen, o el simple hecho de practicar el mindfulness diriamente, nos permite fortalecer el puente entre cuerpo y espíritu para habitar y modificar efectivamente nuestra realidad.

 

4. Saberes

El bombardeo casi publicitario de que vivimos en la “era de la información” nos lleva al equívoco de suponer que sabemos lo que necesitamos simplemente porque podemos acceder a más información a través del Internet. Esto no es del todo cierto, pues esta premisa deja de lado la diferencia entre información y conocimiento, así como entre conocimiento y sabiduría, todos los cuales son necesarios para hacer frente al mundo y a la vida, pero no provienen de las mismas fuentes. Google puede satisfacer tu necesidad de información si lo que buscas es algo simple y práctico, como la capital de Honduras o la conversión de grados centígrados a Farenheit; pero si la búsqueda va por el lado del sentido es necesario recurrir a la literatura, la filosofía y el conocimiento del pasado para no caer en la falsa suposición de que por vivir en una era dominada por la tecnología estamos mejor preparados que la gente que nos precedió.

 

5. Comunidad

Aunque muchos de estos consejos están elaborados para ser aprovechados individualmente, cabe recordar nuevamente que el individuo es una categoría abstracta y que en la vida concreta y cotidiana vivimos en un mundo sobrepoblado como nunca antes. A la manera de polos energéticos, hay personas que sacan lo mejor de nosotros y otras que nos drenan de energía y enferman nuestro cuerpo y mente. Por ello es necesario buscar aliados y alejarnos de personalidades tóxicas, con el objetivo de construir y compartir saberes y experiencias, en lugar de reptar por los interminables laberintos egóticos de las redes sociales. Recuperar los espacios y tiempos de convivencia real es un acto revolucionario frente a la lógica de la producción y el consumo.

 

Alma

6. Rituales

La ritualidad no debe entenderse aquí como rutina, sino como una práctica diaria o frecuente que nos conecta con el tiempo sagrado, en oposición al tiempo humano del trabajo. Los rituales, tanto para las religiones como para las escuelas espirituales, son una conexión con el lado irracional de lo humano donde residen las cualidades amenazantes y protectoras de lo divino, o por decirlo de otro modo, lo inconsciente. Carl Jung decía que las enfermedades mentales de la modernidad tenían en la antigüedad el nombre de dioses y diosas. Aunque no seamos practicantes de ninguna religión o tengamos serias dudas respecto a la edulcorada espiritualidad moderna, de todas formas practicamos muchas formas de culto a artistas o celebridades, a quienes adoramos con un fervor fanático; reconectar con lo sagrado no implica afiliarse a una escuela o iglesia sino construir una relación diaria con sabios, héroes, dioses o ideas –que es otra forma de nombrar lo divino– a través de rituales como estos que proponemos aquí.

 

7. Naturaleza

La “naturaleza” al igual que lo “humano” son abstracciones necesarias, aunque parciales, para dar cuenta de dominios que escapan a la comprensión inmediata. No existe una naturaleza ni tampoco una sola forma de ser humanos. Pero frecuentar y ponerse en relación con los ciclos de las estaciones, la germinación y decadencia de las plantas, así como con la vida animal y vegetal en todas sus formas, ofrece experiencias de apertura espiritual que nos sacan de las rutinas negativas de la sociedad actual, donde estamos reducidos a engranes de una maquinaria de producción capitalista. Algunos sólo tienen posibilidad de acercarse a la naturaleza en parques o bosques cerca de las ciudades, pero estar abiertos a ese canal de intercambio con otras formas de vida nos permite también reencontrar cierto sentido de lo que es el humano, una forma de existencia ni mejor ni peor que otras, con grandes capacidades y grandes espacios de ceguera. Esta relación posibilita, por último, vernos como seres mortales, que participan en ciclos de florecimiento y disolución al igual que muchos otros, y en la medida en que logremos hacer las paces con nuestra propia decadencia podremos apreciar y vivir con más vigor cada instante de nuestra experiencia del mundo.

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