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Miércoles 29 Marzo 2017
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¿Estás ingiriendo glifosato en tu desayuno?

Por CONAN MILNER – LA GRAN ÉPOCA

Nuevo informe encuentra sorprendentes niveles del herbicida en varias comidas que no esperarías. ¿Es seguro?

El glifosato es de lejos el químico herbicida más fuertemente utilizado en la historia de la humanidad. Es tan penetrante que es difícil evitar ingerirlo diariamente. Investigadores encontraron residuos de glifosato en alimentos, agua corriente, agua de lluvia, ríos, orina y leche materna.

Este herbicida es mejor conocido como el ingrediente principal en el RoundUp de Monsanto, pero otras compañías químicas ahora fabrican glifosato para satisfacer la demanda de la agricultura estadounidense. Según un informe de febrero por Environmental Sciences Europe, el uso agrícola del glifosato en Estados Unidos creció de 12,4 millones de kilogramos en 1995, a casi 113 millones de kilogramos en 2014.

Un nuevo informe por Food Democracy Now en colaboración con Detox Project explora los niveles de este herbicida encontrados en 29 de los alimentos procesados más populares de Estados Unidos, incluidos cereales, galletas saladas, galletas dulces, y fritura de maíz.

La necesidad de un estudio

El informe de Food Democracy Now es significativo porque hasta ahora, se ha prestado poca atención a cuánto glifosato consumimos.

En 2014, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos, un órgano parlamentario de control, llamó a los reguladores federales de comida a examinar la prolongada presencia de glifosato en el suministro de alimentos.

A pesar de que la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos había estado testeando niveles de diversos pesticidas por años, nunca había testeado glifosato, posiblemente porque consideraba que era seguro. En febrero de 2016, la agencia anunció que comenzaría a testear los niveles de glifosato en cereales, vegetales, leche y huevos.

No obstante, en noviembre de 2016, la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos decidió archivar el proyecto indefinidamente debido a desacuerdos sobre la metodología de testeo. Pero la agencia dijo que ninguno de los productos que se habían testeado hasta ahora había mostrado niveles que justificaría preocupación.

Algunas de las estadísticas disponibles de niveles de glifosato en alimentos provienen de Narong Chamkasem, un químico experimentado de la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos, que recientemente lanzó algunos resultados de su trabajo independiente testeando miel. Encontró glifosato en las 10 muestras que testeó, y algunas muestras tenían concentraciones de más del doble de las 50 partes por cada mil millones permitidas por la Unión Europea (la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos no dispuso normas respecto los niveles de glifosato en la miel).

El informe de Food Democracy Now da un poco más de luz a cuánto glifosato podríamos estar consumiendo por día. El análisis fue realizado por Anresco Laboratories en San Francisco, una instalación registrada en la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos que viene realizado testeos sobre la salubridad de los alimentos desde 1943. De los 29 productos que testearon, los niveles de glifosato oscilaron entre 8 partes por cada mil millones en volumen hasta 1.100 partes por cada mil millones.

Considerando que la Agencia de Protección Ambiental permite hasta 700 partes por cada mil millones de glifosato en el agua corriente, la mayoría de las comidas analizadas en el informe presentan poca causa de alarma en Estados Unidos. Pero algunas investigaciones sugieren que el químico aún puede ser peligroso para nuestra salud en menores cantidades de las que permiten los entes reguladores.

Por ejemplo, un estudio de dos años en ratas publicado en 2015 encontró que sólo 0,5 partes por cada mil millones de glifosato alteran la actividad de más de 4.000 genes.

Productos libres de organismos transgénicos pero con altos niveles de glifosato

Según el sentido común, se cree que la comida orgánica contiene la menor cantidad de glifosato debido a que el uso del químico no está permitido en la producción orgánica. Los alimentos cultivados convencionalmente que no contienen organismos transgénicos son normalmente considerados como la mejor alternativa, mientras que se cree que los alimentos que contienen organismos transgénicos (especialmente aquellos ricos en maíz o soja diseñados genéticamente) tienen mayor glifosato, dado que el uso pesado del químico es en gran parte lo que hace a los cultivos modificados genéticamente exitosos. Pero las estadísticas del informe de Food Democracy Now cuentan otra historia.

En respuesta a la presión pública para etiquetar los alimentos que contengan ingredientes modificados genéticamente,  Cheerios fue testeado como carente de organismos transgénicos en 2014. En una declaración, la compañía explicó que la pequeña cantidad de maíz rallado que se utiliza en la fórmula de Cheerios ya no proviene de una fuente diseñada genéticamente, y su azúcar ahora proviene de la caña en vez de remolacha modificada genéticamente.

Sin embargo, Cheerios calificó con la mayor cantidad de glifosato en el análisis de Food Democracy Now -1.125,3 partes por cada mil millones. El tercer producto con los niveles más altos fue Honey Nut Cheerios, que alcanzó los 670,2 partes por cada mil millones, le sigue Stacy’s Simply Naked Pita Chips por Frito-Lay (un producto certificado como carente de organismos transgénicos), que alcanzó las 812,53 partes por cada mil millones.

El informe señala la costumbre del rociado antes de la cosecha como causa de los altos niveles testeados en Cheerios. El ingrediente principal del icónico cereal de desayuno es la avena, y a pesar de que la avena no es modificada genéticamente, los cultivos pueden ser rociados con glifosato justo antes de la cosecha –otro uso patentado de este químico omnipresente.

No solo es la avena. Es posible que los productores de trigo, lino y otros cultivos no transgénicos también rocíen sus terrenos con glifosato unos días antes de la cosecha. Esta práctica no sólo controla a las hierbas para la próxima temporada, sino que también previene el moho, permitiendo que el grano se seque uniformemente y dentro de un plazo más conveniente para el granjero.

El rocío previo a la cosecha es especialmente utilizado por los granjeros en climas más fríos, permitiéndoles aprovechar al máximo una corta temporada de cultivo. No obstante, si termina en la comida demasiado herbicida antibacterial, el proceso podría ser una maldición en vez de una bendición.

“Cuando hablé con científicos europeos sobre los niveles que encontramos, se quedaron estupefactos”, dijo Dave Murphy, fundador y director ejecutivo de Food Democracy Now. “No podían creer que el gobierno de Estados Unidos lo permitiera y que la gente lo tolerara”.

Los alimentos orgánicos no contienen menores niveles

La utilización del glifosato en Estados Unidos se multiplicó por 16 entre 1987 y 2007, y hoy en día se pueden encontrar rastros del químico lejos de las granjas. Está tan generalizado que a menos que vivas en una burbuja y cultives tus propios alimentos, es imposible evitar el químico completamente.

Su ascenso vertiginoso se debe a la proliferación de cultivos diseñados para resistirlos. Según estadísticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el 93 por ciento de todos los granos de soja y el 89 por ciento del maíz plantados por granjeros en Estados Unidos son diseñados genéticamente para resistir los herbicidas, al igual que los cultivos de algodón, canola y remolacha del país. Al mismo tiempo que las plantas son alteradas para tolerar el glifosato, esta particularidad permite a los granjeros utilizar varias aplicaciones del herbicida a lo largo de la temporada sin dañar los cultivos.

Desde que los organismos transgénicos no tienen que ser etiquetados en Estados Unidos, no tenemos certeza de cuáles productos contienen ingredientes modificados genéticamente. No obstante, es razonable que cualquier alimento a base de maíz o soja que no sea etiquetado como “orgánico” o “libre de organismos transgénicos” probablemente provenga de cultivos resistentes al glifosato.

Un producto sospechoso similar son los Doritos Cool Ranch, que alcanzaron los 481,27 partes por cada mil millones. Sin embargo, otros alimentos de esta categoría de sospecha no están entre los primeros. Los copos de maíz de Kellogg’s, por ejemplo, fueron testeados con 78,9 partes por cada mil millones, y los copos de maíz azucarados alcanzaron las 72,8 partes por cada mil millones.

Dos productos orgánicos evaluados en el informe calificaron como los más bajos de la escala, pero ninguno de ellos estuvo entre la lista de los cinco productos con menor cantidad de glifosato. El cereal de Kashi Organic Promise alcanzó las 24,9 partes por cada mil millones, mientras que las galletas redondas orgánicas doradas 365 de Whole Foods fueron testeadas con 119,12 partes por cada mil millones.

¿Es seguro?

¿Y si pequeñas cantidades de glifosato son dañinas? (Benjamin Chasteen/La Gran Época)

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMC) declaró que el glifosato “probablemente” cause cáncer, citando “evidencia limitada” de que el herbicida puede causar linfoma no hodgkiniano en humanos y “evidencia convincente” de que causa cáncer en animales de laboratorio.

La Administración de Protección Ambiental llegó a una conclusión similar hace más de 30 años, pero revirtió su decisión en 1991 debido a no tener suficiente evidencia, justo cuando los cultivos modificados genéticamente estaban siendo plantados por primera vez en las tierras estadounidenses.

La OMC pareció volver atrás en algunas de sus afirmaciones sobre el cáncer este año. En la reunión de mayo de 2016 en la que se discutió el impacto de los residuos de pesticidas, un panel de expertos de Naciones Unidas y la OMC concluyeron que “es improbable que el glifosato represente un riesgo para los humanos a través de la exposición por dieta”.

La Administración de Protección Ambiental está intentando resolver la cuestión de la seguridad. Desde el 13 hasta el 16 de diciembre la agencia tuvo una reunión a través de la web, abierta a periodistas, en la que un panel de diversos expertos se reunió para descifrar lo que revelan las investigaciones sobre el potencial carcinogénico del glifosato. Un portavoz de la Administración de Protección Ambiental dijo que la evaluación de la agencia sobre el nuevo riesgo del glifosato estará disponible para el público en la primavera de 2017.

Monsanto Co. dice que no tiene dudas de que el glifosato es seguro y rechaza rutinariamente cualquier afirmación que diga lo contrario. En una declaración, el gigante agroquímico acusó a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMC de pasar por alto “décadas de minucioso análisis científico por los entes reguladores alrededor del mundo y de interpretar selectivamente los datos para llegar a su clasificación del glifosato”.

“Ningún ente regulador en el mundo considera que el glifosato es un carcinógeno”, afirmó Monsanto.

Monsanto y los reguladores afirman que el glifosato es seguro para los humanos sobre la base de que sus funciones químicas son diferentes de los herbicidas convencionales. La habilidad de matar plantas del glifosato trabaja suprimiendo algo llamado la ruta del sikimato. Dado de que la ruta del sikimato es una característica encontrada en las células de las plantas y no en las células humanas, en teoría no hay nada para preocuparse.

Pero la pieza clave que falta en la versión oficial de seguridad es que la ruta del sikimato también se encuentra en las bacterias. La ciencia emergente está mostrando que mucha de nuestra salud depende del balance apropiado de las colonias bacteriales en nuestro microbioma, y algunos investigadores sugieren que el consumo de alimentos que contengan  incluso pequeñas cantidades de glifosato puede causar un daño significativo a lo largo del tiempo.

Según Murphy, no es que es solo especulación que el glifosato sea una antibiótico –ese es uno de sus usos patentados.

“Esto significa que también mata el microbioma humano. Altera la microflora de tu estómago, y te expone a las enfermedades”, dijo Murphy.

Los 5 alimentos testeados con mayores niveles de glifosato

  1. Original Cheerios (General Mills), 1125.3 partes por cada mil millones.
  2. Stacy’s Simply Naked Pita Chips (PepsiCo), 812.53 partes por cada mil millones.
  3. Honey Nut Cheerios (General Mills), 670.2 partes por cada mil millones.
  4. Doritos Cool Ranch (PepsiCo), 481.27 partes por cada mil millones.
  5. Lay’s Kettle Cooked Original Potato Chips (PepsiCo), 452.71 partes por cada mil millones.

Los 5 alimentos testeados con menores niveles de glifosato

  1. Goldfish Crackers Colors (Campbell Soup Company), 8.02 partes por cada mil millones.
  2. Trix (General Mills), 9.9 partes por cada mil millones.
  3. Goldfish Crackers Original (Campbell Soup Company), 18.4 partes por cada mil millones.
  4. Goldfish Crackers Whole Grain (Campbell Soup Company), 24.58 partes por cada mil millones.
  5. Cheez-It Original (Kellogg’s), 24.6 partes por cada mil millones.

Un herbicida antibiótico

La patente antimicrobial del glifosato fue otorgada en 2010, y la industria lo propuso como un posible tratamiento para las infecciones microbianas. Pero el consumo constante puede tener efectos secundarios negativos. Un estudio de 2013 encontró que la concentración de 0,075 partes de glifosato por cada mil millones mata la saludable flora intestinal en las gallinas.

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