Search
jueves 20 septiembre 2018
  • :
  • :

Cambiando el paradigma: de un modelo de muerte y destrucción a un enfoque agroecológico

ScreenShot107

Por Worms Con Ciencia Natural

La provincia de Entre Ríos en Argentina, siempre fue conocida por sus campos verdes, su variedad de cultivos y sus enormes plantaciones de cítricos como mandarinas, naranjas y limones.

Uno de los productores que se dedicaba a los cítricos es Rubén Schlottauer, hasta que un día se contaminó con agroquímicosy su salud se deterioró tanto hasta perder peso, trabajo y familia.

A través de la saliva, los ácidos cítricos contaminados quemaron células de su bulbo raquídeo afectando sus funciones musculares. Así lo comentó él mismo durante una Jornada de Salud Ambiental realizada por la Facultad de Ciencias de la salud de Entre Ríos en el mes de junio.

Esto lo hizo decidir a volcarse de lleno a los cultivos agroecológicos e inició una nueva vida en la zona rural de la localidad entrerriana de Basavilvaso. Su granja paulatinamente fue creciendo y ahora cuenta con 50 hectáreas en las que cultiva desde zanahorias a duraznos orgánicos, sin usar una gota de químicos y en la cual le va muy bien porque asegura que –además de saludable- la producción es muy redituable.

“Los ambientalistas veníamos luchando desde hace rato y hoy la ciencia de la salud nos ha dado la razón y comprobó el daño que producen los agroquímicos”.

“Los ambientalistas veníamos luchando desde hace rato y hoy la ciencia de la salud nos ha dado la razón y comprobó el daño que producen los agroquímicos. La realidad también nos lo muestra. ¿Quién no tuvo un amigo o un familiar fallecido a causa de cáncer?” afirmó Rubén.

En este caso la historia tiene un “final feliz” a pesar de las secuelas que le quedaron al productor en cuestión, pero cuántas otras familias quedaron diezmadas debido al abuso de agroquímicos, no solo en Entre Ríos, sino también en la provincia de Santa Fe, Córdoba e incluso Buenos Aires.

Fabián Tomasi: la sombra de lo que una vez

“Nos están matando” dijo Fabián Tomasi, ex trabajador rural de 50 años que vive en la localidad entrerriana de Basavilbaso, a Diario UNO. Él es un testimonio viviente de lo que pueden hacer los agroquímicos en un organismo, ya que padece polineuropatía tóxica severa, a raíz del contacto con el glifosato y otras sustancias.

La enfermedad -que fue adquirida poco después de comenzar a trabajar en la carga de aviones fumigadores sin la protección adecuada-  lo mantienen hoy casi piel y huesos, sin poder comer sólidos, caminar con soltura, utilizar normalmente sus manos o hacer planes a futuro.

“Yo tenía que abrir los envases (de agro tóxicos) que dejaban al costado del avión, volcarlo en un tarro de 200 litros para mezclarlo con agua y enviarlo al avión a través de una manguera”

Todo comenzó en 2005, cuando Tomasi, después de haber trabajado como peón de campo, carpintero y obrero de la construcción decidió probar suerte como apoyo terrestre en la fumigación área. “Yo tenía que abrir los envases (de agro tóxicos) que dejaban al costado del avión, volcarlo en un tarro de 200 litros para mezclarlo con agua y enviarlo al avión a través de una manguera”, contó Tomasi a Télam.

Los vapores tóxicos y salpicaduras de productos como el glifosato (recientemente categorizado como posiblemente cancerígeno por la OMS), pero también endosulfan, cipermetrina y gramaxone causaron estragos en su salud, que se intensificaron por una diabetes preexistente.

ScreenShot106

Fabián Tomasi en la portada del libro “Envenenados” de Patricio Eleisegui.

A partir de sus entrevistas para medios internacionales, su activismo y de haber sido la foto de portada del libro “Envenenados” de Patricio Eleisegui, se ha transformado en uno de las referentes de la lucha contra los agro tóxicos, aunque hasta ahora dijo –desalentado- que aún no ha conseguido nada, solo que dos o tres personas reaccionen.

A pesar de que está imposibilitado de trabajar, Tomasi se negó a iniciarle acciones legales a la empresa para la que trabajaba.”Siempre hace falta la plata, pero yo no voy detrás de ella. Yo me podría haber quedado con toda la empresa, pero no es mi fin: toda la vida fui pobre, pero honrado y quiero seguir estando orgulloso de defender gratuitamente la vida”, contó.

Estos son solo algunos casos, pero por supuesto que hay muchos más, algunos damnificados incluso son amenazados o silenciados, algunos se vuelcan a lo natural, otros no tienen esa posibilidad y otros mueren en el intento.

Agroecología: el camino alternativo

Si bien en casi todas las universidades del país forman a los ingenieros solo para un modelo de agronomía, existe un camino totalmente opuesto y factible que es la agroecología (método que no utiliza para nada productos químicos en los cultivos).

El ingeniero Eduardo Cerdá, asesor privado en agroecología, trabaja con productores y municipios preocupados por la peligrosa cercanía de las fumigaciones. .“Tratamos de romper el mito con el que nos formamos los ingenieros agrónomos de que no se puede trabajar sin agroquímicos”, dijo el ingeniero durante la jornada ambiental en la UNER (Universidad de Entre Ríos).

“Se cree erróneamente que la agroecología es para una huerta o campos chicos”, afirmó el ingeniero, rompiendo otro mito.

Actualmente Cerdá está asesorando un campo de 2.500 hectáreas en Gualeguaychú, y en la Provincia de Buenos Aires un total de 12.500 hectáreas. “Se cree erróneamente que la agroecología es para una huerta o campos chicos”, afirmó el ingeniero, rompiendo otro mito.

Con respecto a un análisis costo-beneficio afirmó que los rendimientos del modelo agroecológico y el modelo actual son parecidos, pero los costos del primero son menores, por lo tanto es “un trato que nos beneficia a todos y sin manipular productos que cada vez demuestran mayor toxicidad, especialmente con todo lo referido a las enfermedades crónicas que van desde alergias, hasta autismo y cáncer”.

Del mismo modo, hay estudios internacionales que comprueban que la agricultura ecológica es más rentable que la agricultura convencional, por eso, debería ser sostenible para los próximos años. Esto afirmó una investigación publicada el año pasado por los investigadores de la Universidad del Estado de Washington.

Ya no hay excusas para seguir fomentando un modelo basado en enfermedades, muerte y destrucción, es hora que -de que una vez por todas- se vuelva a lo natural y se deje de utilizar transgénicos e insumos químicos para producir alimentos. ¿Qué estamos esperando?

loading...



Deja una respuesta

Un pensamiento en “Cambiando el paradigma: de un modelo de muerte y destrucción a un enfoque agroecológico

  1. Mariano

    Precisamente en la Provincia de Santa Fé nuestro profesor el fundador de la technopathogenology que fué el primer connacional que alertó del problema de los agroquimicos. El profesor fué el primer Dr en Ciencias Agrarias de Argentina en el CONICET y en la Universidad Nacional. En su disertación “Plaguicidas y Error Tecnogénico “en el año 1987 en el Congreso Internacional de Ecotoxicología en el mes de Abril en Buenos Aires expuso detalladamente los riesgos de mutagénesis, carcinogénesis, teratogénesis y daño fetal de los plaguicidas. El profesor sufrió un intolerable acoso moral hasta su retiro sus alumnos de Tecnogenia Ambiental continuamos con sus ideas.

Deja un comentario