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martes 23 octubre 2018
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Una tormenta solar pudo provocar una guerra nuclear

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Por Hispan Tv

A finales de mayo de 1967 el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear.

El sistema de radares de EE.UU. encargado de detectar la llegada de misiles soviéticos estaba fuera de combate. Creyendo que los rusos lo habían inutilizado, los militares estadounidenses prepararon sus bombarderos atómicos para el contraataque. Por fortuna, los meteorólogos del Ejército alertaron que una potente erupción solar y no la Unión Soviética estaba bloqueando los radares.

“Fueron tres llamaradas en un lapso muy corto”, dice la investigadora especializada en tiempo espacial de la Universidad de Colorado Boulder (EE.UU.), Delores Knipp.

Las tres erupciones se produjeron el 23 de mayo de 1967. Viajando a la velocidad de la luz, esta radiación apenas tarda ocho minutos en llegar a la Tierra. Pero en estallidos solares de esta categoría también se suele produciruna eyección de masa coronal, que despide gran cantidad de plasma solar al espacio y que tarda horas en llegar hasta el planeta.

Dependiendo de la intensidad de la erupción, de la situación de la magnetosfera que protege al planeta de las radiaciones y de la orientación hacia el Sol, las distintas infraestructuras de comunicaciones pueden verse afectadas.

Aquel mayo de 1967 y aun hoy, la defensa de EE.UU. y Canadá ante un posible ataque soviético con bombarderos o misiles estaba al cargo del Comando para la Defensa Aérea de Norteamérica (NORAD, por sus siglas en inglés). Dos organismos del NORAD son los protagonistas de esta historia: su red de radares y su servicio meteorológico.

Para vigilar primero los ensayos nucleares de los soviéticos y después su posible ataque, el NORAD cuenta con una red de alerta temprana contra misiles (BMEWS) con radares en varias ubicaciones del planeta.

Entonces tenía tres activos, uno en el Reino Unido, otro en Alaska y un tercero en Groenlandia. La red cubría toda la zona ártica, el camino más corto para los misiles soviéticos. El sistema podría avisar con 15 minutos de margen de la llegada de un misil.

Tanto el radar de Alaska como el de la isla danesa dejaron de funcionar. Por las especiales características e intensidad del evento solar, las comunicaciones con las bases del Ártico se volvieron muy complicadas, lo que debió poner nerviosos a los comandantes del NORAD que decretaron el estado de alerta.

Tal y como se muestra en el artículo publicado en las revista científica Space Weather, a los militares se les escapó en un primer momento un detalle clave: la primera oleada solar llegó al planeta por la zona donde estaban los radares expuestos al Sol, lo que debió intensificar el bloqueo de la señal.

“Los aviones llegaron hasta el final de la pista, pero nunca despegaron”, comenta Knipp. “La información de que el Sol era probablemente el causante del bloqueo de la señal de radio llegó a los que toman las decisiones antes de que ordenaran que echaran a volar”, añade.

“Las frecuencias de radio usadas para la comunicación entre tierra y aviones también se vieron degradas”, recuerda esta profesora. Eso habría impedido que los bombarderos, en especial los de la ruta ártica, recibieran la contraorden de abortar el ataque. El asunto se habría puesto realmente feo si alguno de los aviones hubiera enfilado hacia la Unión Soviética.

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