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sábado 20 octubre 2018
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Perimetr o la “mano muerta”: cómo funciona el sistema automático ruso de ataque nuclear

Por Sputnik

El 21 de agosto de 1957, hace 60 años, la URSS lanzó el primer misil balístico intercontinental R-7, un año antes que EEUU. Así, la Unión Soviética aumentó drásticamente el perímetro de seguridad nacional, pero no paró en lo alcanzado, señala el columnista de Sputnik, Alexandr Jrolenko.

Actualmente, Rusia es capaz de realizar un ataque nuclear de respuesta incluso en el caso de muerte de los principales líderes del país, gracias al sistema automatizado Perimetr, bautizado en Occidente como la ‘mano muerta’ o la máquina rusa del Juicio Final.

Medida forzada

Con el desarrollo de las armas nucleares de enorme potencia, los principios de la guerra global cambiaron. Ahora un misil es capaz de destruir el centro de mando o el búnker más protegido con los líderes del enemigo. Se trata, ante todo, de la doctrina de EEUU del ataque con el fin de eliminar a los máximos dirigentes del país enemigo, observa el autor.

Los diseñadores soviéticos respondieron a esta doctrina con el desarrollo de un sistema de respuesta garantizada de Armagedón. El Perimetr, creado durante la Guerra Fría y puesto en funcionamiento en 1985, es un enorme y complejo organismo de combate, disperso por todo el país.

“Se trata de un sistema de mando paralelo y alternativo de las fuerzas nucleares de Rusia, oculto, bien protegido y fiable”, explica Jrolenko.

Una vez puesto en marcha, el sistema evalúa constantemente la actividad sísmica, el nivel de radiación, la presión del aire y la temperatura, controla las radiocomunicaciones militares, detecta la intensidad de comunicación, analiza los datos del sistema de aviso sobre un ataque de misiles. Asimismo, los centros del sistema detectan fuentes de radiación electromagnética e ionizante que coinciden con perturbaciones sísmicas (evidencia de ataques nucleares). Tras el análisis de estos y muchos otros datos, el sistema puede tomar la decisión de forma autónoma sobre un ataque nuclear de represalia (por supuesto, las primeras personas del país también pueden activar el modo de batalla).

Al detectar señales de un ataque nuclear, el Perimetr envía una solicitud al Estado Mayor. Si el sistema recibe una respuesta (calmante), regresa al estado de análisis de la situación. Si no logra establecer comunicación con el Estado Mayor General, el Perimetr se dirige inmediatamente al sistema de control de misiles estratégicos Kazbek.

Si tampoco recibe respuesta allí, el sistema autónomo de control y mando (un software basado en inteligencia artificial) toma independientemente una decisión sobre una represalia nuclear. Este sistema es capaz de “entender” infaliblemente que su tiempo ha llegado.

Jrolenko subraya que no hay manera de neutralizar, desactivar o destruir el Perimetr. En caso de que las principales líneas de comunicación estén dañadas (o bloqueadas por los sistemas de guerra electrónica del enemigo), el sistema lanza misiles balísticos de control de comandos para dar impulso y poner en marcha los submarinos y otras instalaciones nucleares supervivientes después del ataque del enemigo con el fin de realizar el ataque de respuesta sin el alto mando militar. Es por ello que los analistas militares occidentales bautizaron a este sistema como ‘mano muerta’.

El Perimetr pasó varias pruebas y se sometió a varias modernizaciones. En la actualidad, será uno de los principales factores de disuasión de la Tercera Guerra Mundial, opina el columnista.

Operación Espejo

Durante la Guerra Fría, los estadounidenses usaron un sistema paralelo llamado “Operation Looking Glass” (“Operación Espejo”). Las tripulaciones de los puntos de comando aéreo estratégico de EEUU en 11 aviones Boeing EC-135C (más tarde en 16 E-6B Mercury) 24 horas al día, de forma continua, durante 30 años (desde 1961 al 24 de junio de 1990) permanecieron en el aire sobre los océanos Atlántico y Pacífico. Cada equipo de 15 soldados controlaba la situación y duplicaba el sistema de mando y control estratégico de Estados Unidos en el caso de destrucción de los centros terrestres.

Después de la Guerra Fría, EEUU abandonó la “Operación Espejo”, porque este sistema requería grandes recursos, ni hablar de la vulnerabilidad de los aviones, señala Jrolenko. Mientras tanto, el Perimetr prácticamente no requiere recursos para mantenerse operativo. Al mismo tiempo, toda la configuración está protegida de forma segura contra los saboteadores, los desastres naturales y los factores dañinos de una explosión nuclear.

Bajo la presión de START I, en 1995 el Perimetr fue retirado del servicio. Sin embargo, este sistema único no pasó a la historia.

La OTAN se acercó a las fronteras de Rusia, por lo tanto, en diciembre de 2011, el Perimetr volvió a ponerse en marcha, según el comandante de las tropas de misiles estratégicos de Rusia, el general Serguéi Karakáev, concluye el autor.

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