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domingo 19 agosto 2018
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Si quieres estar saludable evita estos ingredientes artificiales en tus alimentos

Por WORMS / La Gran Época

La alimentación es un tema que siempre nos preocupa, ya que está en juego nuestra salud y la de nuestra familia. La frase “eres lo que consumes”, sin duda tiene un significado interior más profundo, ya que la elección del estilo de vida que emprendamos llevar se reflejará en el bienestar de nuestro organismo y en nuestra energía.

Consumir alimentos frescos, enteros y orgánicos sin duda es la mejor alternativa para llevar una vida sana, pero la realidad es que no siempre tenemos tiempo para proveernos de ellos. Entonces si vamos a consumir alimentos procesados y empaquetados, mínimamente debemos conocer sus orígenes y evitar algunos que tienen efectos adversos en la salud.

Los alimentos procesados están cargados de conservantes, colorantes y saborizantes artificiales, por eso es conveniente revisar las etiquetas para evitar algunos de ellos, aunque si lo hacemos nos encontraremos con que están más presentes de lo que pensamos.

Ingredientes que hay que evitar en los alimentos

Grasas trans

Son un tipo de grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. Así se obtienen grasas y aceites para freír que son muy útiles para la industria alimentaria, ya que ayudan a mejorar la perdurabilidad de los productos.

Algunos alimentos, como las carnes de cerdo y de cordero, así como la manteca y la leche, contienen de manera natural cantidades pequeñas de estas grasas hidrogenadas. Sin embargo, la mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados: margarinas, magdalenas, galletitas, papas fritas y otros snacks. Investigaciones recientes indicaron que este tipo de grasas pueden ser nocivas para la salud, fundamentalmente debido a que elevan el colesterol “malo” (LDL) y los triglicéridos.

A partir de esto, la mejor publicidad para estos productos (sobre todo los snacks) es colocar carteles grandes en sus empaquetados que dicen: “sin grasas trans”, a esto es a lo que se refieren.

Aspartamo y otros endulzantes artificiales

Los edulcorantes artificiales son generalmente vistos como una alternativa segura al azúcar, ya que muchas personas reconocen ahora a esta última como una de las causas del aumento de peso y trastornos metabólicos (como la diabetes). Sin embargo, una serie de estudios científicos encontraron que los productos químicos como el aspartamo (Nutrasweet y Equal) son quizás aún más perjudiciales, ya que promueven el aumento de peso en forma ajena a la ingesta calórica.

Una investigación publicada en el Yale Journal of Biology and Medicine (YJBM) encontró que el aspartamo altera la producción natural de hormonas en el cuerpo, aumentando tanto el apetito como los antojos por el azúcar.

El origen del aspartamo es lo más inquietante: es producido de las heces genéticas de la bacteria E. coli modificadas.

El origen del aspartamo es lo más inquietante: es producido de las heces genéticas de la bacteria E. coli modificadas. Sus heces son tratadas mediante un proceso de metilación (añadiendo un exceso de alcohol tóxico y metanol). En síntesis: es un producto  transgénico derivado de una bacteria.

Otro edulcorante artificial muy cuestionado es la sucralosa (Splenda) y está  relacionado con muchas de las reacciones adversas del aspartamo. En estudios efectuados se comprobó que eleva los niveles de azúcar en la sangre, a pesar de ser comercializado como una opción segura para los diabéticos. El producto químico altera los parámetros metabólicos de tal manera que en realidad puede sostener y promover diabetes. También se ha demostrado que se bioacumula en el cuerpo, es decir, el cuerpo no sabe cómo procesarlo por lo que simplemente lo almacena como basura, por lo general en el tejido graso, o incluso en el cerebro.

Contrario a lo que muchos creen, los endulzantes artificiales pueden estimular el apetito, aumentar el antojo por los carbohidratos, estimular el almacenamiento de grasa y el aumento de peso. Los refrescos de dieta o light en realidad podrían duplicar su riesgo de obesidad.

Aditivos de aluminio

Los aditivos de aluminio, como el sodium aluminum phosphate y el sodium aluminum sulfate, son usados como estabilizantes en muchos alimentos procesados como leche en polvo, quesos rallados, sal de mesa, sodio de cocinar, pre-mezclas, cremas no lácteas, polvos de vainilla, etc. Estudios en animales los asocian a la exposición intrauterina, y durante el desarrollo, a efectos sobre el sistema nervioso.

BHA y BHT

El Butilhidroxianisol y el Butilhydrozyt Toluene son utilizados para conservar alimentos y se encuentran en cereales, chicles, papas fritas y aceites vegetales. 

El Butilhidroxianisol y el Butilhydrozyt Toluene son utilizados para conservar alimentos y se encuentran en cereales, chicles, papas fritas y aceites vegetales. Son oxidantes, por lo cual forman compuestos reactivos potencialmente cancerígenos en su cuerpo.

Estos aditivos están expuestos generalmente en las etiquetas por lo cual podemos identificarlos y evitarlos. Sin embargo, muchas veces están “camuflados” dentro de otros y no figuran en los rótulos.

El ácido fosfórico es un compuesto químico utilizado normalmente para hacer el asfalto, pero su otra cara es ser un aditivo alimentario con el nombre de E338…

Eso no es todo, hay alimentos envasados que si sabemos cómo se hacen o qué les incorporan, probablemente no los consumiríamos más. Por ejemplo, el ácido fosfórico es un compuesto químico utilizado normalmente para hacer el asfalto, pero su otra cara es ser un aditivo alimentario con el nombre de E338, que se emplea como ingrediente de las bebidas gaseosas.

Otro ejemplo es un ingrediente que algunas compañías usan para hacer más fácil de masticar a los chicles y gomas de mascar. La denominan lanolina pero en realidad son secreciones oleosas de oveja. Sin palabras…

La alternativa natural: consumir orgánico

Debido a las enfermedades (entre ellas la obesidad) que han ocasionado -en los últimos años- los productos procesados, cada vez más personas se inclinan hacia la tendencia de consumir productos orgánicos, ya sea adquiriéndolos en grupos de consumo y ferias sustentables o bien cultivándolos ellos mismos en huertas urbanas.

Con tanta cantidad de aditivos artificiales, hormonas de síntesis, fungicidas, herbicidas, etc. que se incorporan a los alimentos procesados, realmente consumir alimentos orgánicos va a terminar siendo –con el tiempo- la única opción.

Cultivar en nuestra casa también es una excelente opción, y muy económica por cierto.

Lamentablemente hoy la industria alimentaria se desarrolla en un laboratorio y no en el campo. Esto no es natural. Además quedamos atrapados en un modo de vida que no elegimos, salvo que nos resistamos y apoyemos a los productores locales que cultivan sin agroquímicos, respetando la biodiversidad y el medio ambiente.

Cultivar en nuestra casa también es una excelente opción, y muy económica por cierto. Si contamos con el tiempo podemos intentarlo. Es momento de reflexionar y generar un cambio, empezando por uno mismo. Como dijo Mahatma Gandhi: “Si quieres cambiar el mundo, comienza por ti mismo”.

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