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martes 16 enero 2018
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¡No me eclipses…!

Escrito por Ralf B. Leepman para Buscando La Verdad

Que la violencia de género es un mal cotidiano, no es novedad. Lo contrario sería novedoso. Sin embargo, vivimos en una sociedad donde se potencia el menosprecio a la mujer de forma cotidiana. Se aceptan cánones que simplifican a la persona a mero objeto.

Hablemos claro. Cada día en España se producen decenas de situaciones de malos tratos a la mujer, niños y también a hombres. En Europa y el resto del planeta es un conflicto constante. El abuso de alcohol, drogas, el paro y el estilo de vida que llevamos en lugar de civilizar, enfrenta a la sociedad.

La lucha contra la violencia de género es una batalla perdida ya que en ningún momento se fomenta la paridad de género entre las personas. Y no quiero que me malinterpreten, se hacen verdaderos esfuerzos en este campo para que los niños, adolescentes y general aprendan a convivir sin una diferencia sexual. Pero no es suficiente y fracasa. ¿por qué? ¡Veamoslo!

La educación comienza en la cuna, si ya diferenciamos sexos en ese estado, al bebé se le grabará en el subconsciente, como en un disco duro, que él o ella ya son diferentes. No nos damos cuenta, pero cuando al niño de 4 años marcamos su sexo con asuntos de adultos la estamos cagando de por vida. ¿Porqué un bebé ha de ser del Real Madrid o de otro equipo sólo por que su padre lo es? ¿Y si no le gusta el futbol? Pues por imposición lo ha de ser. Y si es niña, pues como no puede ser de otra manera, se ambientará en labores femeninas, cocina, peluquería, muñecas, ropa… ¿Y si quiere ser ingeniero? ¿O le gusta diseñar naves espaciales? Condicionamos a nuestros hijos desde su primera infancia a ser como nosotros, no como ellos mismos. Que sea de mi equipo, que cocine como yo… reflejamos en ellos nuestras frustraciones. ¿Qué hacemos cuando se pueden mover con soltura? Apuntarlos a futbol, y a ballet. Pero vamos a ver…¿se le ha preguntado al crio qué quiere?.

En la escuela se continúa con el tema. Aunque en los centros se esfuerzen, vienen condicionados por… La televisión. Ya ni los padres pueden competir contra los impactos visuales que recibe un menor en cuestión de minutos. Ahí se separa totalmente el concepto de unidad que traemos virgen.

Empecemos por la música. Diseñada por psicólogos especializados en comportamiento humano, y que el objetivo final es el consumo, neutralización del individuo y encefalograma plano. Si vemos un vídeo de reggaeton nos damos cuenta que es el machismo por antonomasia, y lo escuchan niñas de 12 años como algo supremo. ¿Cómo creen que será el sujeto que buscará esa niña? Efectivamente como el del video. Un tipo que las adora por su físico, lencería y pintura facial provocadora y sexualmente activas. Y cuando les dices aquello de.. Perdona ¿te has fijado en la letra? Te sueltan un… A mí no me calientes la cabeza.

Los anuncios que en estas fechas están tan de moda. Se usa a la mujer como un objeto sexual frente a un macho man que aparenta ser multimillonario, guapísimo y cachas de cine. ¡¡Incluso se desmayan las chicas ante uno que se despelota delante de un espejo!!

Por otra parte, en los chicos ocurre el efecto contario, ante semejante sujeto con ese dinero, esa vida social, esos pivones… ¿Cómo va a competir? En la mente de un adulto responsable, eso no tiene eficacia ninguna salvo el perfume que se vende. Pero en la mente de un adolescente de 12 años es un trauma.

Y ante toda esta artillería de la élite y el consumismo. ¿Dónde queda la cultura? No leen un libro ni por recomendación médica. Para ellos sólo existe el móvil, la play con la FIFA y para ellas el móvil y el reggaeton. O Katty perry o la otra…o la otra….

¿Y qué ocurre cuando llegan a adultos y forman pareja? Pues que según el grado de frustración de él se sentirá eclipsado por ella.

¿Cuándo aprenderá esta sociedad que la violencia de género se erradicará cuando tres factores confluyan en la vida del niño? Educación, cultura y la no descriminación por sexo.

Ralf B. Leepman

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