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domingo 15 julio 2018
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¿Qué nos ocultan sobre la desaparición del submarino ARA San Juan?

Por Atraviesa lo desconocido LIVE

Como sabréis muchos, el submarino ARA San Juan zarpó el lunes 13 de noviembre de Ushuaia a Mar del Plata. El miércoles 15 se perdió contacto con la nave. Su última posición conocida fue a la altura del Golfo San Jorge, 432 km mar adentro.

Numerosos medios de comunicación informan minuto a minuto sobre esta misteriosa desaparición, pero… ¿Están diciéndonos la verdad? ¿Cuáles son las hipótesis que se manejan sobre este suceso? ¿Qué es lo último que se sabe sobre este submarino y su tripulación?

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3 pensamientos sobre “¿Qué nos ocultan sobre la desaparición del submarino ARA San Juan?

  1. Bucan

    He seguido tu disertación y también creo que fue un accidente. Soy ingeniero naval y te diré que cometes un ligero error. El agua entró por el snorkel mientras cargaba baterías a cota periscopica con un temporal de olas superiores a cinco metros. Es matador para la dotación, con fuertes bandazos. El snorkel no cierra del todo con tal temporal, siempre filtra agua que va a un tanque que hay que ir vaciando.

    El problema es que el SISTEMA DE VENTILACIÓN de los compartimentos de baterías arrastró agua desde ese tanque de decantación del snorkel (se llenó demasiado de agua de mar) y envió agua salada a los compartimentos de baterías de proa.

    Eso es muy grave para un submarino. Y ahí vinieron los problemas. El capitán desengachó la toma de potencia de las baterías de proa y se sumergió alimentando con las baterías de popa. Estarían deseando sumergirse para acabar con la paliza de estar en cota periscópio.

    Pero al sumergirse, se llevó consigo el problema. Ya no podía ventilar las baterías para extraer la concentración de hidrógeno que se forma en esos compartimentos. Y baterías que habían tenido cortocircuitos habrían generado más hidrógeno del habitual. Al final, el hidrógeno explotó y como el casco del submarino es resistente, la onda expansiva se propagó por todo el tubo de acero y liquidó o inutilizó a los miembros de la dotación. No tuvieron tiempo de soplar aire o soltar los lastres de emergencia para salir a superficie. Aunque salir a superficie era poca solución, con olas de cinco metros,

    Me llama la atención la poca valoración del peligro, aparentemente, que hizo el capitán del submarino. Y que la Armada argentina aceptara el que no pasaba nada grave después de recibir un mensaje que decía que había entrado agua en las baterías de proa y había sido necesario desconectarlas. Teniendo en cuenta que el submarino estaba a cientos de millas de puerto con un temporal enorme.

    Creo que es debido a esa cultura militar, por así llamarlo, de “no crear problemas al mando”. Si el capitán declara emergencia por mensaje teme quedar como un quejica, un cobardón, un tío latoso. Y como en los buques hay emergencias continuamente pero casi siempre se resuelven de una forma u otra, entre otras cosas porque los buques están bien construidos y aguantan tela marinera, pues tira para adelante. Hasta que tanto va el cántaro a la fuente que un día de rompe.

    En realidad la base del problema es que este tipo de submarinos son poco más que de bolsillo. No son oceánicos. Pero les asignan misiones y rutas como si lo fueran, cuando si se encuentran en alta mar y se dan con un fuerte temporal, lo pasan mal. Y si se produce una avería grave, como entrada de agua en el cuarto de baterías, (lo que no suele pasar y no debería pasar), con montañas de agua en superficie, el submarino está en una ratonera.

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