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martes 22 mayo 2018
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Los fotógrafos asesinos en serie que retrataban a sus víctimas antes de matarlas

Por RT

Los retratos de estas personas, tomados instantes antes de su muerte a manos de sus asesinos, pueden tener poco valor artístico, pero dejan una sensación diferente a cualquier otra foto.

En la historia del crimen del siglo pasado destacan varios casos singulares en los que los asesinos sentían predilección por tomar fotos de sus víctimas antes de ejercer violencia sobre ellas. En algunos de estos casos, recopilados por la revista digital Bird in Flight, la fotografía servía como pretexto para atraer a mujeres y niños y quedarse a solas con ellos.

‘El asesino del juego de las citas’

El caso del asesino en serie Rodney James Alcala es probablemente uno de los más infames en EE.UU. Alcala, de 74 años, permanece encarcelado en California esperando la ejecución de la pena capital a la que fue condenado en 2010. Existen pruebas de que cometió siete asesinatos en los años 1970, pero se cree que el número real de sus víctimas puede alcanzar las 130 personas.

ADVERTENCIA: Las sigientes imágenes pueden herir su sensibilidad.

Tras graduarse en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de California, el asesino aprovechaba estos estudios para convencer a jóvenes de que era un fotógrafo de moda profesional. Los medios estadounidenses coinciden en definirlo como un hombre atractivo de sonrisa agradable, unas características que también le habrían ayudado a atraer a sus víctimas.

Después de su arresto en 1979, la Policía encontró en su casa cerca de mil fotografías de hombres y mujeres jóvenes, así como también adolescentes, en muchos casos, desnudos. Entre estas instantáneas se encontraban varias de sus víctimas mortales.

Se cree que estas imágenes habrían ayudado a Alcala a prolongar el “placer” que obtenía perpetrando sus crímenes, explica la psicóloga Nicola Davis, citada por International Business Times.

Un año antes de su arresto, Alcala apareció en el programa de televisión ‘The Dating Game’ (El juego de las citas), por lo que fue bautizado por los medios estadounidenses como ‘El asesino del juego de las citas’.

Promesas de una carrera en el mundo de la moda

Otro ‘aficionado a la fotografía’, William Richard Bradford, fue arrestado en 1984 por asesinar a una vecina de 15 años y a una joven camarera. El criminal las convenció para quedarse a solas con él bajo el pretexto hacer una sesión de fotos que prometía que les ayudaría a lanzar sus carreras de modelo.

El hombre fue condenado a la pena capital, cuya ejecución esperó en la prisión San Quentin en California hasta que murió en 2008 de cáncer.

En 2006, la Policía de Los Ángeles publicó las fotos que encontró en el apartamento de Bradford en los años 1980. El archivo contenía 54 fotos de mujeres, entre las cuales podían figurar otras víctimas, según sospecha la Policía. Tan solo lograron identificar a una de las mujeres, la de la foto número 28, cuyo cuerpo decapitado fue encontrado en una barranca en Malibú en 1978.

‘El asesino de las chicas glamurosas’

El asesino en serie Harvey Glatman, que mató al menos a tres jóvenes entre los años 1957 y 1958 en Los Ángeles, también se presentaba a sí mismo como fotógrafo profesional, buscando a sus víctimas en torno a las agencias de modelos.

Glatman aseguraba a las jóvenes que trabajaba para una revista que escribía sobre temas criminales y necesitaba hacer series de fotos en las que una modelo imitara a una víctima. De este modo conseguía que las mujeres le dejaran atarlas y taparles la boca. También les pedía que intentaran simular que tenían miedo para hacer las fotos más realistas.

Una vez concluída la sesión de fotos, el maníaco atacaba a las mujeres y volvía a fotografiarlas con el miedo real que expresaban sus caras. Después de eso, Glatman acababa con sus vidas y ocultaba sus cuerpos.

Glatman fue arrestado en 1958 después de que una de sus víctimas lograra escapar y fue ejecutado al año siguiente.

“Después de atacarlas sabía que tenía que matarlas, porque podían identificarme o reconocer mi automóvil. Lo que hacía era llevarlas en coche al desierto, algunas veces bajo el pretexto de tomar más fotos, a veces sin dar ninguna razón”, comentó Glatman después de su arresto, indica el portal digital Deranged LA Crimes, que cita un artículo del archivo del periódico L.A. Crimes.

Un “fetichista de los zapatos”

El asesino de serie y necrófilo Jerry Burdos fue bautizado como ‘El fetichista de los zapatos’ por los medios. Fue detenido por primera vez a la edad de 17 años, cuando secuestró a una joven y la forzó a posar desnuda para él amenazándola con un cuchillo. Fue internado en un hospital para recibir tratamiento psiquiátrico, pero fue liberado menos de un año después.

Entre los años 1968 y 1969, Burdos, que residía en Oregon con su esposa y dos hijos, mató al menos a cuatro mujeres.

‘El fetichista de los zapatos’ llevaba a sus víctimas por la fuerza hasta un garaje, donde les hacía llevar zapatos con tacón alto y ropa íntima que coleccionaba. En algunas ocasiones, vestía a las mujeres de esta forma incluso cuando ya estaban muertas. Burdos violaba y estrangulaba a sus víctimas, después mutilaba los cuerpos y cometía actos de necrofilia.

Pasó 37 años en prisión, hasta morir de cáncer tras las rejas en 2006. Estando convicto, pedía catálogos de zapatos para mujeres en grandes cantidades. Después de su arresto, la mujer del maniaco, con el que se casó a la edad de 17 años, reveló que a veces le había pedido hacer tareas llevando solo un par de zapatos de tacón alto.

“El carnicero de Kansas City”

Robert Andrew Berdella, apodado ‘El carnicero de Kansas City’, asesinó al menos a seis hombres entre los años 1984 y 1987. Violaba y torturaba a sus víctimas y tomaba fotos de los cuerpos usando una cámara Polaroid.

Fue encarcelado en 1988 y murió en prisión seis años después a la edad de 43 años.

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