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lunes 23 abril 2018
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Atentado a Skripal: ¿es el gobierno británico el verdadero responsable?

Por Carlos Santa María  / Hispan Tv

Las recientes revelaciones sobre el presunto intento de asesinato del exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia, en Salisbury (Inglaterra), aplicando presuntamente el agente neurotóxico Novichok, ha dado un vuelco inesperado al descubrirse varios hechos ocultados por el gobierno de Theresa May en Gran Bretaña, explicando la reacción desmesurada de Londres al darse cuenta que su falso truco ha quedado en evidencia.

Cabe anotar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), reunido a instancias de Gran Bretaña el día miércoles 14 de marzo, con el fin de denunciar a Rusia por la supuesta agresión neurotóxica al ex espía, finalizó sin presentar ninguna prueba concreta por parte de los aliados, condenando el uso de dichas armas y evadiendo dar la oportunidad concreta a Rusia de participar directamente en la investigación. Lo más impactante fue que el representante ruso expuso que si el Reino Unido estaba tan convencido que era un gas de la era soviética (Novichok), se necesitaba un testigo de control, muestras y la fórmula para fabricarlo, lo cual confirmaba que Gran Bretaña podía producir y usar ese producto tóxico, una evidencia no presupuestada por la inteligencia británica que la condena a ella misma.

Al respecto, se acaba de hacer público que EE.UU. y Uzbekistán llevaron a cabo pruebas conjuntas de este gas nervioso desde hace 20 años, lo que ubica en territorio occidental dicho veneno, desmontando su traslado obligatorio desde Moscú. Se sabe que las bandas terroristas en Siria, apoyadas por Reino Unido, ya poseen tecnología y capacidad industriales necesarias para la producción de armas químicas, utilizando activamente estos productos mortales. Vil Mirzayánov, presunto creador del Novichok, emigró a USA en la década de 1990, participando en programas para desarrollar nuevos tipos de herramientas bio químicas, lo que significa que los estadounidenses han tenido acceso por mucho tiempo a este producto.

Un detonante ha sido confirmar que el agente nervioso VX, la serie V, y el gas nervioso Sarin, se fabrican en la instalación de investigación militar británica, Porton Down (cerca de Salisbury), involucrada en pruebas de sustancias letales con seres humanos. En 2006, 500 veteranos afirmaron que sufrieron los experimentos y en 2008, el Ministerio de Defensa británico pagó a 360 veteranos 3 millones de libras como compensaciones de prueba. Este 20 de febrero, el 40 Commando Royal Marines y el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa (Dstl), organizaron el mayor ejercicio anual del Reino Unido para preparar tropas en operaciones químicas, biológicas, radiológicas y nucleares.

La acusación no ha respondido interrogantes sólidas: porqué la sustancia fue insuficiente para asesinarlos, pero no para intoxicarlos, o sus perpetradores eran aficionados en extremo; cómo se explica que el ex espía fuese afectado en un centro comercial en Salisbury, apenas a cinco millas del Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa de Porton Down, donde se trabaja con gas neurotóxico y armas químicas; la razón de su estadía en dicho lugar aún no se aclara, ni sus contactos frecuentes con el espionaje británico, incluso ni siquiera se sabe en qué momento se produjo la exposición al agente aplicado; cuál es la razón que no se permita al gobierno ruso que conozca las pruebas, la investigación y se entreviste con Yulia Skripal, ciudadana rusa, para descubrir la verdad.

Lo que han escondido los Medios es que la fórmula del químico es de dominio público y puede ser producida de manera clandestina.

Las medidas de May, antes de comprobar los hechos, son el ultimátum para que Rusia explique lo sucedido, la expulsión de 23 diplomáticos por “uso ilegal de la fuerza contra el Reino Unido” y “agresión estatal rusa” en Europa, suspendiendo todos los contactos de alto nivel, evaluando si el canal de televisión RT continúa siendo “apto” para emitir en el Reino Unido, sustrato de un mecanismo agresivo compulsivo de propaganda.

Razones de esta falsa bandera se deben al fracaso de la Coalición en Guta y a la denuncia anticipada que impidió bombardeo químico de takfiríes, a la respuesta firme de Rusia que no aceptará ataques en Siria y la desestimación de la supuesta injerencia en las elecciones de Estados Unidos, etc. Se une a este entramado la debilidad interna de May y la necesidad de armar conflictos antes del Mundial de Fútbol.  

Referente a la acusación: ¿y si hubiera alguien más que el presunto Kremlin? Existen indicios que apuntan a una conexión entre un informe de la campaña Clinton (dossier anti Trump) y el ex espía, donde la firma de Christopher Steele, Orbis Business Intelligence, podría haber envenenado a su empleado, Skripal, culpando a Rusia.

Tres interrogantes no han sido respondidos por Londres: ¿qué interés tiene Vladimir Putin de ordenar el asesinato de un cadáver político?, ¿en qué se beneficia Rusia con esta presunta agresión?, ¿qué fundamentos creíbles aporta el gobierno británico para justificar esta imputación?

Concluyendo, parece ser una operación de inteligencia en forma de auto atentado, criminal contra un Gobierno por la acusación de una acción delictiva que no ha cometido, por crear una atmósfera de odio en la calle que puede tener consecuencias graves y al mantener una tensión internacional que puede llevar a la guerra, tal como lo asegura el destacado analista internacional, Juan Aguilar.

Consideraciones finales.

Impedir que Rusia participe en la investigación implica que no se conocerían los rastros del neurotóxico y el laboratorio implicado. Tal vez una estrategia solapada de guerra puede encontrarse detrás (Ucrania, Siria), preparando la opinión internacional para justificarla en contra del “agresor ruso”. Es la única forma de esconder fracasos políticos a través de la unidad en la falsedad.

Finalmente, la intervención de Vasili Nebenzia dejó en evidencia que los acusadores poseían el producto tóxico, por lo cual ellos mismos podían haberlo utilizado para provocar un circo mediático. Esta prueba reina no fue rebatida por ningún acusador, demostrando que lo más factible es un auto atentado con fines maquiavélicos o responsables aún no identificados que van más allá de la “trama rusa”.

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