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miércoles 20 junio 2018
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¿Cada vez más (Des)conectados? El lado oscuro de una nueva era

Escrito por Leire Neira

El 54% de la población mundial está conectada a internet y la cosa va en aumento. Se trata de una revolución tecnológica sin precedentes que se está dando en todo el mundo a tiempo real. Pero ¿cómo nos está afectando? ¿podrán nuestras sociedades evolucionar de forma positiva?

Parece que fue ayer cuando nos encontrábamos en el ansiado y futurista año 2000, en el que internet aún era un invento que causaba cierto recelo a la mayoría de la población mundial, creyendo que su acceso estaba reservado para los empollones estudiantes de informática estadounidenses y poco más, siendo este un tópico frecuente en las series y películas de los años noventa.

En general, se sabía que el cambio llegaría tarde o temprano, eso sí, lo que muy pocos se esperaban era que en tan solo dos décadas, éste fuese tan significativo. La expansión de internet, así como la creación de todo tipo de dispositivos y de herramientas de comunicación, ha cambiado por completo la forma que tenemos de relacionarnos con los demás y con nuestro entorno, habiendo influido también en nuestra forma de procesar la información que recibimos así como en la de comprender la realidad.

Actualmente más de medio mundo está conectado a la red, siendo esta una realidad que no deja a nadie indiferente. De hecho, son muchos los dilemas que han surgido en torno a los cambios sociales que se están generando en todos los continentes a raíz de la aparición de las nuevas tecnologías y de la expansión de internet.

Los números hablan solos

Hablemos de cifras; casi la mitad de los usuarios de internet, un 48,7%, se encuentran en el continente asiático, aunque eso no significa que la conexión esté generalizada, ya que aproximadamente la mitad de su población no tiene acceso. Los siguientes en el ranking son los europeos, abarcando el 17% de los usuarios de internet, dato al que hay que sumar que más del 85% de la población está conectada.

Tal vez este dato sorprenda, pero el tercer puesto se lo llevan los africanos, siendo un 10,9% de los usuarios totales de la red; África también es el continente en donde más ha crecido el porcentaje de nuevos usuarios. Los siguientes son los latinoamericanos y los caribeños, en donde el 67% de su población total ya dispone de conexión a Internet, siendo un 8,5% de los usuarios totales de Internet. Los norteamericanos apenas suponen algo más del 4% de los usuarios de la red, eso sí, al menos el 95% de la población vive conectada.

En el penúltimo puesto tenemos a los habitantes de Oriente Medio, en donde el porcentaje de nuevos usuarios desde el año 2000 ha crecido muchísimo, es más, se estima que el 64% de su población tiene acceso a Internet. Finalmente estarían Australia y Oceanía, que siendo solo el 0,6% de la población mundial, más del 68% de los mismos utilizan Internet.

Estos datos, en parte, nos ofrecen una visión positiva de esta realidad, ya que se observa una evolución en torno a la expansión de internet por todo el mundo y, sobre todo, en algunos continentes tradicionalmente pobres, económica y políticamente hablando, que ahora pueden optar a una mejora en su desarrollo social y económico gracias a esta útil herramienta.

De todas formas, resulta curioso observar que es precisamente en los continentes en donde menos desigualdades por clases sociales existen, es decir en Europa y Norteamérica, en donde la brecha entre “conectados” y “desconectados” es menos perceptible, siendo los “desconectados” en su mayoría personas mayores o grupos sociales con escasos recursos económicos.

En el resto del mundo las cifras llaman más la atención, puesto que hay una parte importante de la población que no tiene acceso a Internet, ya sea por motivos étnicos, religiosos o de clase social, lo cual pude provocar que éstos pierdan participación social y cultural, así como su desarrollo económico.

La tecnología; un arma de doble filo

Nadie pone en duda que las nuevas tecnologías e Internet bien pueden servir para la integración de las ideas y de las diferentes culturas que coexisten en el mundo, lo cual es un hecho positivo que sirve al desarrollo de la sociedad.
Aún así, la tecnología es como un arma de doble filo, no debemos olvidar que, de no saber usarla correctamente, podemos cortarnos por ambos lados.

El efecto más indeseado de las nuevas tecnologías probablemente sea el aislamiento social, tanto de quienes no pueden acceder a ella, como de aquellos que no pueden vivir sin ella. Respecto a esto último, las personas que se han vuelto adictas a las nuevas tecnologías son en su mayoría niños y jóvenes que prefieren los juegos en red y la interacción a través del móvil a socializar con los amigos de forma real, es más, solo hay que ir a un bar una tarde cualquiera para observar a los jóvenes reunidos, e incluso a los adultos, que miran constantemente la pantalla de su smartphone.

Las personas adictas a las redes sociales, por ejemplo, suelen estar pendientes durante todo el día de las notificaciones de sus distintas cuentas, ya sea para ver las historias de terceros en Instagram o para subir una, mirar los mensajes y me gustas de la última foto que subieron a Facebook o para responder al último tweet malintencionado. Todo ello, contribuye en aislarlos momentáneamente del entorno e incluso, en caso de no poder satisfacer esa necesidad, algunos muestran inquietud e incluso muy mal humor.

La Royal Society of Public Health y la Universidad de Cambridge realizó el pasado año un estudio para observar el impacto que tienen las redes sociales en las actitudes y comportamientos de los jóvenes que tienen entre 14 y 24 años de edad. Dicho estudio, utilizando una muestra de 1.500 individuos, analizó principalmente las redes sociales Instagram, Facebook, Snapchat, Twitter y YouTube, concluyendo que todas ellas tenían un impacto negativo a excepción de Youtube, que fue la única que obtuvo valoraciones positivas.

Las redes sociales que peores resultados obtuvieron fueron Instagram y Snapchat respectivamente, ya que se vio que éstas dos eran especialmente perjudiciales para el autoestima de los jóvenes, especialmente en el caso de las mujeres, al ser víctimas de ciertos ideales de belleza corporal que se promueven a través de las mismas.

Otros efectos negativos fueron los trastornos del sueño, el miedo a la exclusión social y la aparición de ansiedad y depresión. Finalmente, el estudio concluyó que aquellos que pasan más de dos horas al día conectados a las redes sociales son más propensos a desarrollar más trastornos mentales que quienes se conectan con menos frecuencia.

Una batalla de intereses

El fenómeno de internet ha venido de la mano de la globalización, una realidad que ha traído grandes cambios sociales a nivel mundial, siendo uno de ellos la expansión de la ideología neoliberal y del sistema económico capitalista.

Hoy en día hablamos de mercados globales y de enormes cantidades de dinero que circulan de un lado a otro a tiempo real a través de la red. Hablamos de grandes fortunas que se han hecho a raíz del mundo digital o que bien lo han utilizado de forma muy inteligente para aumentar su competitividad así como sus diversos objetivos financieros. Por esto mismo, dentro de este contexto también han surgido distintas corrientes ideológicas que se oponen al neoliberalismo, ya que en las últimas dos décadas varias de las organizaciones económicas más importantes del mundo, como el Banco Mundial o el FMI (Fondo Monetario Internacional), parecían haber llegado a un acuerdo que tenía por objetivo expandir un modelo capitalista mucho menos regulado que en el pasado reciente.

Como consecuencia, en varios lugares del mundo, miles de personas se manifestaron en contra de la expansión del neoliberalismo y no tanto de la globalización, que fue la primera visión que ofrecieron los medios de comunicación. Con el tiempo, los movimientos se hicieron más difusos de cara al gran público, perdiendo presencia en los medios tradicionales, es decir, en la radio, la prensa escrita y en la televisión. Pero la actitud reivindicativa consiguió asentarse con más fuerza en la lucha diaria de miles de personas a través de Internet, que se convirtió en la herramienta principal para la expresión de esa preocupación.

Uno de los instrumentos más importantes en este sentido fue el desarrollo de Indymedía, la cual es una red que agrupa a cientos de medios, siendo algunos fijos y otros solo temporales, en donde los activistas encuentran recursos informativos para la elaboración de contenido. Otro elemento indispensable ha sido la mentalidad del código abierto, también llamado Software libre, cuya obtención no solo es gratuita, sino que es modificable por el usuario. Las redes sociales también han sido siempre aliados de los activistas, que las han utilizado para comunicarse con las masas.

Estaríamos hablando pues de una guerrilla electrónica, o ciberactivismo, que hace uso de la gran cantidad de recursos que ofrecen Internet y la electrónica para la reivindicación social, buscando ofrecer una visión distinta de la emitida por los grandes poderes mediáticos, políticos y económicos mundiales.

Digamos que lo alternativo se hace notar en la red. Los máximos exponentes de este tipo de guerrilla se hacen llamar “hacktivistas”, quienes utilizan la información que obtienen por Internet, combinando códigos culturales, para compartir información sobre los proyectos que se están llevando a cabo, movilizaciones, estrategias y otras tácticas.

Al final, todo apunta a la existencia de una guerra ideológica entre el neoliberalismo capitalista y las corrientes neoanarquistas. Unos quiere que el mercado se desregule, reivindicando un mercado libre y global a favor de las grandes fortunas actuales, y los otros todo lo contrario. Lo que está claro es que las nuevas tecnologías pueden utilizarse tanto para la opresión como para la liberación, que las redes nos conectan y desconectan, incluyen y excluyen, por lo que todo dependería de su configuración y del uso que las personas hagamos de las mismas.

 

Bibliografía:

Castells, Manuel: La red es el mensaje: los movimientos globales contra la globalización capitalista. En: Comunicación y Poder. Madrid: 2009. pp. 434 455 Graham, Gordon: Internet: Una indagación filosófica. Madrid, 2001. pp.95-99.

MatterlatArmand: Lo que está en juego en la globalización de las redes. En: RAMONET, I.: Internet, el mundo que llega. Los nuevos caminos de la comunicación. Madrid, 1998.

Un mundo conectado: Las TIC transforman sociedades, culturas y economías. Madrid, 2011.

Vidali, Paolo : “Experiencia y comunicación en los nueva media” En: BETTETINI, G.; COLOMBO, F.: Las nuesvas tecnologías de la comunicación. Barcelona: Paidós, 1995. pp.259 -285.

Otras referencias:

Gonzalez, Ivetter (2017): ¿Cuánto tiempo de tu vida pasas en las redes sociales?. iLifebet Times. Link disponible en: https://ilifebelt.com/cuantotiempo-vida-pasas-las-redes-sociales/2017/04/

Quiroga, Irina (2016): Nuevas tecnologías, adicción, sedentarismo y aislamiento social. El País Online. Link disponible en: http://elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-1626/local/item/203499-nuevastecnologias-adiccion-sedentarismo-y aislamiento-social

Salas, Javier(2017): ¿Cómo afectan las redes sociales a los adolescentes?.Centro Rodero Clínica de Neurociencias. Link disponible en: https://centrorodero.es/afectan-las-redes-sociales-los-adolescentes/

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