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miércoles 20 junio 2018
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¿Cerebros inmortales? No, cerebros virtuales

Escrito por Leire Neira

Probablemente eso del cerebro virtual te recuerde a la exitosa serie de Netflix, Black Mirror, en el que se muestra un hipotético futuro en donde, cuanto tú cuerpo muere, tú conciencia es traspasada en forma de datos a un ordenador, por lo que técnicamente te vuelves inmortal.

El término que se ha acuñado para designar esta corriente transhumanista es el de “mind uploading” o “universal mind uploading”. Se supone que en un futuro no tan lejano, se especula que como muy pronto para el 2050 y como tarde para el año 2150, podríamos cargar nuestra mente a un hardware cuyos componentes o piezas serían intercambiables, evitando así el paso del tiempo y pudiendo, de alguna forma, burlar a la propia mente. Estaríamos hablando de la inmortalidad de la conciencia humana, siempre y cuando el dispositivo en el que ésta se encuentre siga existiendo físicamente. Hay un hombre llamado Dmitry Itskov (un millonario ruso) que quiere hacer una copia robótica de sí mismo para ser inmortal. Para ello, trasplantarían su cerebro cuando el muriera y harían una copia del mismo en el cerebro artificial de su avatar robótico previamente construido.

Es algo complejo de entender porque realmente cuesta mucho imaginar que algo así sea posible, además, no solo estaríamos hablando de que al morir nuestra conciencia sea traspasada a otro, por decirlo de un modo, formato, sino que estando vivos podríamos hacer una copia de nuestra mente, guardando así la esencia de quienes somos y todas nuestras vivencias y sensaciones registradas hasta la fecha. Suena fascinante y macabro al mismo tiempo, ya que las aplicaciones que dicha tecnología tendría aún están por descubrir y determinar.

Los problemas existenciales y, en definitiva, filosóficos, que esta realidad plantea no son comparables con nada de lo que hayamos conocido hasta el momento. Ya no es tanto la creencia de que después de la vida hay algo más, es decir, de que nuestra alma, en caso de que la tengamos, salga de nuestro cuerpo y atraviese un “yo que sé” hasta llegar al mismísimo Nirvana. Ahora estamos hablando de que una copia digital de nuestra mente sea capaz de sobrevivir dentro de un programa informático a saber con qué finalidad.

Imaginaos que al morir firmáis para ser inmortales dentro de un servidor pero que luego comienzan a esclavizar a los “digitalizados” para someter sus mentes dentro de robots. Algo así pasa en un episodio de Black Mirror, cuando una mujer hace una copia de su mente para que ésta haga las tareas de casa. ¿Las copias digitales no se considerarían personas? ¿Tendrían los mismos derechos que la versión real de sí mismos?

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