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domingo 24 junio 2018
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El misterioso caso de las Huellas del Diablo de Devon

Por Mundo Esotérico y Paranormal

Las huellas del diablo (en inglés Devil’s Footprints) es el nombre que se le dio a un misterioso fenómeno que ocurrió al sur de Devon, Inglaterra, el 8 de febrero de 1855. Después de una fuerte nevada, durante la noche, aparecieron en la nieve una serie de marcas parecidas a cascos. Estas huellas, que median de 4 a 6 centímetros de ancho y 20 centímetros ocho de largo, estaban marcadas por todos los campos a una distancia de 160 kilómetros, y aunque estaban presentes en varios puntos, la mayor parte de su recorrido era en línea recta.

Comienza el misterio

Las misteriosas huellas cruzaban casas, ríos, y colinas, incluso se encontraban en los techos cubiertos de nieve, paredes altas y en las entradas de tuberías de desagüe tan pequeñas como con un diámetro de 10 centímetros. Se dice que la última nevada cayó sobre la medianoche, y entre esta hora y las 6.00 de la mañana fue cuando aparecieron gran cantidad de huellas en la nieve, que se extendían por cientos de kilómetros o más. La zona donde aparecieron las huellas se extendía desde Exmouth, hasta Topsham, y cruzando el río Exe hasta Dawlish y Teignmouth.

Incluso hay quien asegura que las huellas también aparecieron más lejos, tan al sur como Totnes y Torquay. En cada caso, las huellas continuarían por kilómetros y kilómetros antes de detenerse de repente. En Topsham, Inglaterra, los más madrugadores fueron los primeros en verlas. Un panadero vio algunas huellas no identificadas cerca de su tienda. Estas extrañas pisadas en forma de casco pasaban sobre tejados, a través de las paredes y cubriendo grandes extensiones de tierra. Incluso había algunas de ellas que cruzaban ríos hacia otro lado como si una misteriosa criatura hubiera caminado sobre el agua. 

La gente del pueblo se quedó desconcertada e inmediatamente se dispusieron a descubrir al causante. Armados con palos, rastrillos y otros objetos, la gente fue en busca del “monstruo” que hizo las huellas. Mientras seguían las pisadas que atravesaban cementerios, plazas de pueblos, jardines, carromatos cubiertos de nieve, vieron que algunas de las huellas conducían hasta las puertas de las casas donde se detenían y continuaban en otra dirección, o retrocedían. En el exterior de una iglesia en Woodbury, las marcas parecían haber sido quemadas en la nieve con un hierro caliente. También hubo informes que decían que los perros se negaban a seguir las huellas visiblemente aterrorizados.

Pronto se hizo evidente que el fenómeno estaba ocurriendo en muchas poblaciones inglesas, por lo que hombres de ciencia examinaron las huellas con todo detalle. Un naturalista dibujó algunas de las marcas, y midió la distancia entre ellas, se encontró que eran de 20 centímetros y medio. También se observó que la forma en que estaban situadas, una frente a la otra, lo que sugería que se podría tratar de un bípedo en lugar de una criatura caminando sobre cuatro patas.

Pero la falta de una explicación lógica y racional provocó que algunos clérigos aseguraran que las huellas pertenecían al Diablo, que vagaba por los pueblos en busca de pecadores, mientras que otros descartaban la idea como superstición. La inquietud se fue extendiendo como la pólvora a través de la población, que observaba cuidadosamente para ver si las extrañas huellas regresaban. Y como no podía ser de otra manera las noticias sobre las extrañas pisadas demoníacas llegaron a la prensa nacional. El misterioso fenómeno se convirtió en portada de los principales medios de la época, incluido el Times. Esto llevó a otras historias similares en otras partes, y también especulaciones por parte de científicos eminentes y laicos por igual.

Teorías

Hubo periodistas que informaron sobre que algunos canguros habían escapado de un zoológico privado, pero la descripción de las pisadas no se parece en nada a las huellas que dejaría un canguro. El reconocido biólogo Sir Richard Owen sugirió que las huellas fueron hechas por tejones, que deambularon por los campos en busca de comida. Explicó la forma extraña de las huellas como resultado de la acción de congelación-descongelación. Esta explicación se sumaba a las otras teorías dadas en su momento, que incluían mapaches, ratas, cisnes, nutrias y la de un globo de aire caliente con una cuerda. Esto podría explicar algunas de las huellas hechas esa noche, pero ciertamente no todas.

Esto provocó que muchos habitantes supersticiosos creyesen que las huellas eran obra de Satanás, ya que supuestamente fueron hechas con una pezuña hendida. Comenzaron a surgir rumores sobre avistamientos de una “figura demoníaca” en el área de Devon durante el suceso. La verdad es que la comunidad científica cree que muchos animales diferentes fueron la causa, pero ninguno habría sido capaz de cubrir una distancia tan grande durante la noche. También está la posibilidad de un globo meteorológico que supuestamente se soltó del astillero Devonport y se desplazó sobre el área en cuestión.

El novelista británico Geoffrey Household afirmó que el astillero de Devonport lanzo accidentalmente un “globo experimental” que llevaba dos grilletes en el extremo de las cuerdas. Estos arrastraron el globo y dejaron lo que las personas creían que eran huellas. Househould citó como su fuente al descendiente de alguien que trabajaba en el astillero, y que además afirmó que los responsables decidieron mantener silencio porque temían la respuesta de la opinión publica. Es una hipótesis interesante, pero es difícil pensar cómo este dispositivo habría hecho ese camino, especialmente contra los vientos dominantes de la noche.

Las huellas del diablo en la actualidad

Curiosamente, el 5 de marzo de 2009, parece que hubo un fenómeno muy similar en la misma área. En este caso, una ciudadana del norte de Devon, afirmó haber encontrado una extraña línea de huellas puntiagudas y en forma de casco en la nieve recién caída en su propio patio trasero.

Al parecer las extrañas pisadas tenían 12 centímetros de largo, con una separación entre sí de 27 y 43 centímetros, y se extendían de 18 a 20 metros a través del jardín en forma de arco, comenzando en su ventana y saliendo al otro lado de la ventana, el patio donde desaparecieron. Las extrañas pisadas fueron examinadas por un biólogo del Centro de Zoología de Fortean (CFZ), quien se quedó sorprendido con su similitud con las Huellas del Diablo de 1855 en la misma zona, y fue incapaz de encontrar una respuesta.

Otros casos en el mundo

Mientras que las Huellas del Diablo de Devon son las más conocidas, ha habido casos similares en otras partes del mundo. Una de esos casos ocurrió en mayo de 1840, en las remotas islas Kerguelen, al sur del Océano Índico. El capitán James Clark Ross describió la isla como un páramo estéril y sin vida, sin animales terrestres. De hecho, las únicas criaturas que se encontraron fueron insectos, aves marinas y focas a lo largo de la costa.

Sin embargo, un pequeño destacamento se encontró con una visión bastante extraña mientras exploraban la tierra inhóspita, barrida por la nieve, sin señal de vida. Allí, en la nieve recién caída, había una hilera de huellas en forma de herradura, que medían 7 centímetros de largo y 6 centímetros de ancho, que serpenteaban por la nieve antes de desaparecer en una zona rocosa sin nieve. Como en la isla no había animales terrestres y la expedición no tenía caballos ni ponis, nadie fue capaz de encontrar una explicación lógica y racional.

Otro suceso inexplicable relacionado con las Huellas del Diablo tuvo lugar en 1945 cerca de Everberg, Bélgica. El 10 de enero de ese año, descubrieron un curioso conjunto de huellas extrañas grabadas en la nieve en una colina detrás de un lugar llamado el Chateau de Morveau. Las huellas parecidas a cascos medían 6 centímetros de largo por de ancho, y estaban compuestas de una serie de otras dos huellas de 22 centímetros que formaban una línea perfecta, como si hubieran sido hechas por una criatura saltando a grandes distancias. Las misteriosas huellas recorrieron varios kilómetros a través de las montañas, bosques, campos y arroyos, pero no había señales de que el cuerpo de un animal se hundiera en la nieve,solo esas extrañas huellas sobre el manto blanco.

¿Las huellas del diablo fueron causadas por animales, fenómenos atmosféricos, una broma bien elaboradora, o algo que va más allá de lo que podemos comprender?

Cualquiera que sea la causa, uno se pregunta cuándo volverá a suceder el próximo conjunto de estas extrañas huellas y qué significado tendrán, y aunque puede haber una explicación mundana, aún continúa cautivando la imaginación de unos pocos.

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