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sábado 23 junio 2018
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En los barrios del sur de Quito apuestan por la “agricultura y alimentación del futuro”

Por RT

“Los sureños vamos a acceder a una alimentación sana, vamos a comer mejor que los del norte”, dice Roberto Guerrero, de la Cooperativa Sur-Siendo.

¿Qué estamos comiendo? ¿De dónde proviene lo que comemos? Son preguntas que no solemos plantearnos todos los días: simplemente vamos al mercado, al supermercado, o al abasto más cercano y compramos.

“Se ha despersonalizado todo el tema de quién está detrás de esos alimentos y qué condiciones de vida tiene“, dice Roberto Guerrero, de la Cooperativa Sur-Siendo. Asentada en la provincia de Pichincha, en Ecuador, es esa una organización que decidió apostar por conocer de dónde vienen los productos naturales que consumen sus integrantes en sus casas y promover una “alimentación sana y soberana”, con base en la agricultura familiar campesina y sus prácticas agroecológicas: desarrollo agrícola ecológico y sostenible.

“Estamos convencidos de que la agricultura familiar campesina es la agricultura del futuro“, dice Guerrero, porque “hace frente a las complicadas condiciones que nos ha dejado la agricultura convencional, que con su uso de agroquímicos fuertes ha deteriorado el ambiente e incidido en el cambio climático”.

Siembra en la zona norte de la provincia de Pichincha, Ecuador. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

Su visión Guerrero está acorde con la de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), cuyo titular, José Graziano da Silva, dijo en abril pasado, durante un simposio de ese ente en Roma (Italia), que la agroecología puede ayudar a mejorar la producción mundial de alimentos. “Necesitamos promover un cambio transformador en la forma en que producimos y consumimos alimentos (…) la agroecología puede ofrecer algunas aportaciones a este proceso”, señaló.

A ello añade Guerrero que la agroecología plantea “la reducción de la huella de carbono, la reducción de la huella hídrica, la adaptación y mitigación del cambio climático”.

Resistencia agroecológica en Pichincha

En el norte de la provincia ecuatoriana de Pichincha, que comparte a Quito como capital del país, se da esta práctica, “que ahora llaman agroecología” —menciona este activista—, desde hace alrededor de 20 años. El caso es que los campesinos de la zona, principalmente de los cantones Cayambe y Pedro Moncayo, “vienen resistiendo a un embate de la modernización del sector rural, del sector agrícola”, sobre todo por la producción que ahí se da con fines de exportación, “que los ha ido excluyendo y dejándolos a un lado de todos los procesos y accesos a todos los factores de producción, lo que es la tierra, el agua”.

Es un sector donde la floricultura se consolidó ya desde mediados de la década de los 80 del siglo pasado. Hay en esa zona “empresas que trabajan como enclaves económicos, que absorben los recursos y dejan una tierra estéril, dejan muchas enfermedades, sacan la riqueza, explotan un poco a la gente y se van“, denuncia Guerrero.

Muestra de una fresa o frutilla en una de las chakras. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

Pero esa “lógica de la floricultura”, que utiliza agrotóxicos, comenzó a generar crisis en la salud (llegando a ser causa de cáncer), en las relaciones familiares y en las relaciones comunitarias de los campesinos que habían apostado por trabajar para esas grandes empresas, explica. Y eso los llevó a salir de esas compañías y dedicarse a la agricultura familiar campesina, bajo el parámetro de la agroecología.

Gracias a algunas organizaciones no gubernamentales (ONG), estos campesinos combinaron sus conocimientos ancestrales y prácticas tradicionales con algunas técnicas nuevas relacionadas con la agroecología. Comenzaron con producción agrícola a pequeña escala, en huertos detrás de sus casas, para su propia alimentación, y luego decidieron vender el excedente: “Generaron sus primeras ferias locales. Igual, en condiciones de resistencia, porque ellos se ponían en unos espacios y la policía del municipio los perseguía, como que fueran vendedores ambulantes, informales”.

En medio de esa resistencia, en 2006 nació la Feria Agroecológica La Esperanza, en el cantón Pedro Moncayo, donde pueden vender de manera más ordenada sus productos. Y, además, lograron que las autoridades de ese municipio y del vecino Cayambe aprobaran ordenanzas “para la ocupación del espacio público para la comercialización agroecológica”, dice Guerrero.

¿Qué es un producto agroecológico?

Los campesinos del norte de Pichincha también consiguieron que comenzaran a generarse condiciones de control social, apoyadas por las instituciones, para constatar que lo que vendían fuera agroecológico.

Guerrero dice que se trabajó con algunos criterios que ya se habían tenido en cuenta en otros lugares de Ecuador, y se creó además el Sistema Participativo de Garantías (SPG), un acuerdo que establece “estrictos criterios de producción ecológica, de cuidado del ambiente“, que excluye el uso de agrotóxicos.

Campesino trabaja en su chakra. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

Este SPG tiene una propuesta agroecológica, sustentada en seis subsistemas:

  1. Agroforestal, para reconstituir el hábitat de animales, aves, insectos y biodiversidad.
  2. Cuidado y recuperación del suelo, evitando la erosión y manteniendo la fertilidad natural.
  3. Diversificación de los cultivos y manejo ecológico de plagas y enfermedades.
  4. El tema pecuario, con la diversificación de crianzas de animales.
  5. El riego, para darle un uso adecuado al agua, sin contaminar ni desperdiciar.
  6. Comercialización y transformación.

Todo esto, partiendo de un subsistema principal, que es el de la familia: integrando a todos los miembros, respetando sus puntos de vista.

“Hay como una base técnica que te da la agroecología, pero también hay algunos criterios que se conversan en función de las realidades campesinas y su entorno”, menciona el integrante de Sur-Siendo, y añade que, por ejemplo, “la agroecología en el oriente ecuatoriano tiene condiciones muy diferentes a la de la sierra”.

Una vez que los campesinos del norte de Pichincha lograron desarrollar cada uno de estos elementos, consiguieron cubrir su alimentación familiar y abastecer las ferias agroecológicas, hay ahora un nuevo excedente, que termina en manos de mayoristas. El problema, plantea Guerrero, es que quieren pagarle al precio otorgado por “el vaivén del mercado”, sin tomar en cuenta “el valor de su trabajo”.

Sur-Siendo

Dentro del sistema de agroecología nacieron los circuitos cortos de comercialización, y se concentraron principalmente en la zona norte de Quito. Entonces, Guerrero y sus vecinos de la Mena, al sur de la ciudad, se propusieron romper con ese patrón de exclusión, que tiene a la Virgen del Panecillo como punto fronterizo de división, y se plantearon “el tema de la alimentación sana y soberana” para la comunidad, pero de manera más organizada.

Roberto Guerrero, de la Cooperativa Sur-Siendo, en una charla en Quito, Ecuador. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

En noviembre de 2016 realizaron un encuentro que concentró a productores y a consumidores del barrio. “Fuimos a Tabacundo (Pedro Moncayo) y nos encontramos para revisar qué productos tienen ellos y a qué precio, cuánto nos cuesta traerlos a Quito y cuánto nos toca vender acá en Quito”.

De ese encuentro nació la Cooperativa Sur-Siendo: “ser del sur y un poco este tema de ir zurciendo“. Un grupo que se planteó “promover la agroecología, la soberanía y seguridad alimentaria y el derecho a una alimentación sana y sobreana”.

“El precio se fija de manera transparente”

En marzo de 2017 arrancaron con el sistema de distribución en el sur de Quito. Guerrero explica que funcionan de la siguiente manera: Sur-Siendo envía su pedido los miércoles a los campesinos del norte de Pichincha, quienes se organizan y asignan a cada productor lo que debe aportar esa semana para la venta; entre el viernes y el sábado, ellos acumulan sus productos en un lugar de la zona, lo llevan luego a Tabacundo y el domingo por la mañana lo transportan a Quito, donde es vendido en las primeras horas de ese día.

En Quito comercializan actualmente en los sectores de La Mena 2, Quito Sur, Reino de Quito y en La 41 (Ciudadela Excombatientes del 41). Llegan a unas 120 familias, aproximadamente, por ahora; y se ubican en espacios de la iglesia católica, “se acaban las misas y nosotros estamos ahí“.

Venta de productos en feria agroecológica, en Quito, Ecuador. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

¿Cuál es la diferencia de estas ferias con los mercados de economía popular? A esa interrogante, Guerrero responde que en esos otros lugares, que abundan en Quito y en cualquier ciudad del país, “no se ve cuáles son las condiciones que se generan, no es solidaria, no es social, es popular, hay inequidades”, y además no ofrecen productos agroecológicos.

“En este escenario de alianzas, vienen los campesinos acá y nosotros hemos ido a las casas de ellos. En ese proceso nos descubrimos: quiénes están comiendo lo que yo produzco y quiénes están produciendo lo que yo consumo”, menciona.

Según Guerrero, venden lo que dicen: “Vendemos productos de la agricultura familiar campesina y agroecológica, no vendemos con precio excesivo”. Explica que el precio se fija de manera trasparente en reuniones que tienen lugar cada seis meses: “Nos sentamos todos, los representantes de las organizaciones campesinas, nosotros los consumidores, y revisamos producto por producto”.

Biotienda

Hasta ahora los integrantes de la cooperativa, por parte de los consumidores, trabajan de manera voluntaria. Lo poco que queda de dinero cada semana lo han acumulado y pronto abrirán la primera Biotienda en el sur de la capital ecuatoriana, que estará en el sector Ajaví.

“Va a ser el centro del sistema de distribución de alimentos agroecológicos, aparte de tener un espacio permanente de oferta de alimentos sanos”, dice Guerrero y especifica que, además, representará un primer puesto de empleo para algún integrante de la cooperativa.

Charla a niños, con títeres, sobre alimentación sana y soberana, Quito, Ecuador. / Cortesía de Cooperativa Sur-Siendo

La cooperativa ha entrado en una segunda fase. “Hemos comenzado todo un proceso de capacitación en consumo responsable”, que incluye charlas en las escuelas, en los grupos de las iglesias, con niños y padres.

Guerrero dice que en la cooperativa aspiran a “ser un referente, en tres años, en Pichincha, de la distribución de alimentos sanos desde una organización popular”. Enfatiza que “vamos a resentir a los sureños con esta posibilidad de acceder a una alimentación sana, vamos a comer mejor que los del norte“.

El activista popular sentencia que “si no se desarrolla en Ecuador la agricultura familiar campesina y agroecológica, vamos a tener un problema social, económico y ambiental bien fuerte” y en general, a nivel mundial “si no hacemos esos cambios fundamentales, la situación del planeta y la misma especie está en peligro”.

Edgar Romero G.

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