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lunes 24 septiembre 2018
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¿Ha comenzado una nueva guerra civil en EE.UU.?

Por RT

Personalidades llaman a tomar las calles, congesistas piden el acoso público de funcionarios de la Casa Blanca, multitudes ‘hacen justicia’ en los restaurantes. ¿Hacia dónde se dirige EE.UU.?

Muchos estadounidenses piensan que en su país han sido sembradas las semillas de una nueva guerra civil. En un artículo en USA Today, Glenn Harlan Reynolds, profesor de derecho de la Universidad de Tennessee, argumenta que esta nueva guerra, de hecho, ya está “en marcha”.

Lo demuestran, según sostiene, los recientes incidentes con dos funcionarias de la Administración Trump. La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, fue afrontada la semana pasada por una multitud que interrumpió su cena en un restaurante gritándole “¡Qué vergüenza!”. Luego algunos manifestantes aparecieron en su casa y pusieron audios de niños inmigrantes que lloraban mientras los separaban de sus padres.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah HuckabeeSanders, mientras tanto, fue expulsada de un restaurante por la dueña, que se negó a servirle porque “trabaja para el presidente”.

Asimismo, Reynolds se hizo eco de comentarios similares del politólogo Thomas Schaller, quien afirmó, citado por Bloomberg, que Estados Unidos se encuentra ante “el comienzo de una guerra civil suave“; y del periodista Tom Ricks, quien indicó que el país parece estar “tambaleándose” en esa dirección.

Gran parte de la inquietud reciente de la sociedad estadounidense ha sido provocada por las políticas migratorias de “cero tolerancia” de la Administración Trump y su decisión de separar a los niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México.

No debería haber “ni paz ni descanso”

Maxine Waters, una demócrata de la Cámara de Representantes de EE.UU. y acérrima crítica del presidente, causó un gran revuelo la semana pasada cuando aseveró que el personal de la Administración Trump debería esperar hostigamiento en restaurantes, gasolineras e incluso ante sus hogares como forma de protesta por su política de inmigración.

No debería haber “ni paz ni descanso” para las personas responsables de que los niños sean separados de sus padres, una de las medidas de la política de ‘tolerancia cero’ contra la inmigración promovida por Trump, según urgió Waters a la multitud durante un mitin.

Las declaraciones incendiarias de Waters provocaron una serie de reacciones que van desde el apoyo abierto hasta la crítica, y algunos usuarios llegaron a tildarla de loca. Sus detractores consideran que su discurso es incendiario y la acusaron de “incitar disturbios”.

El puente fronterizo internacional Paso del Norte en Ciudad Juárez, México, el 20 de junio de 2018. / Jose Luis Gonzalez / Reuters

Hollywood contra la Administración Trump

También las celebridades se están involucrando en la polémica, llamando a los estadounidenses a tomar las calles para protestar contra las políticas de la Casa Blanca.

La semana pasada, los comentarios del actor Peter Fonda pusieron en alerta al servicio secreto cuando sugirió que el hijo menor de Trump, Barron, debería ser separado de su madre Melania y puesto “en una jaula con pedófilos”, y que los ciudadanos deberían “rodear las escuelas” de los hijos de los funcionarios de la Administración en respuesta a la política de separación de niños”.

Algo menos dramáticamente, otras figuras de Hollywood han pedido protestas y cambios en la política actual. El actor John Cusack acusó a la Administración Trump de “fascismo” y de “torturar” a niños, mientras que el músico Serj Tankian escribió en Instagram que Estados Unidos está en un “retroceso total” y que es hora de una “revolución pacífica”.

Controversia de los monumentos confederados

El ya anterior y feroz debate sobre la eliminación de monumentos y símbolos confederados en EE.UU. personifica la división política y social actual y las interpretaciones opuestas de la historia estadounidense. En ese orden, algunos sostienen que esos monumentos veneran a figuras que lucharon por mantener la esclavitud, mientras que otros argumentan que rinden homenaje a grandes patriotas.

Cuando el supremacista blanco Dylann Roof mató a nueve afroamericanos que asistían a un servicio eclesiástico en Charleston, en 2015, provocó un movimiento para eliminar los monumentos confederados de los espacios públicos de todo el país. Más de 100 monumentos y símbolos han sido retirados desde 2015, pero no sin controversia y contra-protestas.

Sin embargo, otros grupos están presionando para que se construyan nuevos monumentos confederados.

El año pasado, un mítin del grupo de extrema derecha Unite the Right, que convocó a protestar por el retiro de una estatua del militar confederado Robert E. Lee en Charlottesville, se volvió violento cuando un manifestante embistió en su automóvil a la multitud de contra-manifestantes, hiriendo a decenas de personas y matando a tres activistas.

Protestas contra el monumento al soldado confederado John B. Castleman en Louisville, EE.UU., el 19 de agosto de 2017. / Bryan Woolston / Reuters

Polarización de opiniones por los medios

Según analistas, toda esta discordia social se está reproduciendo en las pantallas de televisión de los estadounidenses, de una manera que parece estar exacerbando el problema. En el propósito de aumentar sus índices de audiencia, los medios de comunicación invitan a los expertos que postulan opiniones más polarizadas, para así generar aún más controversia y discordia.

En su artículo, Reynolds escribió que los medios que “promueven indignación ensordecedora en búsqueda de ‘rating’ y vistas de páginas, empeoran el problema” y recordó una época en la que los estadounidenses podían estar en desacuerdo sin odiarse entre sí.

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