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miércoles 19 septiembre 2018
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Finlandia: Estudio de un millón de embarazos muestra que los insecticidas causan autismo

Un estudio de más de 1 millón de mujeres embarazadas en Finlandia encontró un aumento dramático en el autismo entre los niños expuestos a alimentos rociados con DDT.

Según investigadores de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y del Departamento de Psiquiatría, los niveles elevados del metabolito del insecticida prohibido DDT en la sangre de las mujeres embarazadas están relacionados con un mayor riesgo de autismo en los niños.

Los investigadores identificaron 778 casos de autismo infantil entre los descendientes nacidos entre 1987 y 2005 de mujeres inscritas en la cohorte de maternidad finlandesa, que representa el 98 por ciento de las mujeres embarazadas en Finlandia.

Emparejaron estas parejas madre-hijo con descendientes de control de madres y descendientes sin autismo.

La sangre materna tomada durante el embarazo temprano se analizó para DDE, un metabolito de DDT, y PCB, otra clase de contaminantes ambientales.

Los investigadores encontraron que las probabilidades de autismo con discapacidad intelectual en la descendencia se incrementaron en más del doble para los niveles de DDE de la madre en el cuartil superior.

Para la muestra general de casos de autismo, las probabilidades fueron casi un tercio mayores entre las crías expuestas a niveles elevados de DDE materna.

Los hallazgos persistieron después de ajustar por varios factores de confusión, como la edad materna y la historia psiquiátrica.

No hubo asociación entre los PCB maternos y el autismo.

Mientras que el DDT y los PCB fueron ampliamente prohibidos en muchas naciones hace más de 30 años, persisten en la cadena alimentaria porque su descomposición ocurre muy lentamente, durante varias décadas, lo que resulta en una exposición continua a las poblaciones.

Estos productos químicos se transfieren a través de la placenta en concentraciones mayores que las que se ven en la sangre de la madre.

Dice el autor principal Alan S. Brown, MD, MPH, profesor de Epidemiología en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y de Psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Columbia.:

“Pensamos en estos productos químicos en el tiempo pasado, relegados a una era pasada de toxinas peligrosas del siglo XX”.

“Desafortunadamente, todavía están presentes en el medio ambiente y se encuentran en nuestra sangre y tejidos”.

En consecuencia, en las mujeres embarazadas, se transmiten al feto en desarrollo.

Junto con los factores genéticos y otros factores ambientales, nuestros hallazgos sugieren que la exposición prenatal a la toxina DDT puede desencadenar el autismo, concluyó Brown.

Los investigadores ofrecen dos razones para su observación de que la exposición materna al DDE estaba relacionada con el autismo, mientras que la exposición materna a los PCB no.

Primero, el DDE materno se asocia con bajo peso al nacer, un factor de riesgo bien replicado para el autismo.

Por el contrario, la exposición materna a PCB no se ha relacionado con bajo peso al nacer.

En segundo lugar, apuntan a la unión del receptor de andrógenos, una clave del proceso para el neurodesarrollo.

Un estudio en ratas encontró que el DDE inhibe la unión al receptor de andrógenos, un resultado también visto en un modelo de autismo en ratas.

Por el contrario, los PCB aumentan la transcripción del receptor de andrógenos.

Visto en : Orbes Argentina

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