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miércoles 23 enero 2019
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Diente de León: la planta que Monsanto quiere erradicar

Foto: Pixabay

Por Miguel Figueroa / Josep Pámies

Lo que llamamos “malas hierbas” son, en realidad, plantas silvestres que crecen libres de la domesticación humana en el borde de los caminos, en nuestros jardines o abriéndose paso a través del duro asfalto. La mayoría de ellas no tiene nada de malas, y por el contrario son un alimento y una medicina que la madre naturaleza nos ofrece de forma totalmente gratuita.

En el reportaje La comida que pisamos(1), el agricultor Josep Pàmies contó cómo, al igual que tantos otros agricultores, él las rociaba con herbicidas para mantenerlas a raya en su huerto, y cómo dejó esta práctica al conocer el enorme daño que producen estos productos y las enormes bondades de estas plantas silvestres.

En este reportaje, se habla de una de estas “malas hierbas”: el Diente de león (Taraxacum officinale). Se trata de una planta perenne muy común en terrenos baldíos y jardines, con hojas lanceoladas y una flor de color amarillo dorado.

Es un alimento nutritivo y desintoxicante, muy rico en potasio, magnesio, calcio y otros minerales.
A nivel medicinal, es una de las plantas más recomendadas (junto con el Cardo mariano) para tratar problemas digestivos y hepáticos. Ayuda a depurar la sangre de toxinas y protege y regenera el hígado de una posible intoxicación alimentaria o química. Ayuda a la circulación sanguínea y al control de la hipertensión, y, asimismo, normaliza la sangre espesa.

También es un potente regenerador del páncreas y ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, lo cual lo hace muy valioso en el tratamiento de la diabetes. Tiene una acción diurética y laxante suave; neutraliza la acidez estomacal; previene contra cálculos de la vesícula biliar; alivia la Artritis, la Gota, el Reuma y la Artrosis. También se lo aconseja contra las hemorroides y contra la anemia, la inapetencia y el estrés nervioso.

Y por si todo esto fuera poco, recientes estudios han revelado que entre sus propiedades también se encuentra la capacidad para destruir las células cancerosas, lo cual supone una alternativa efectiva y no tóxica a los actuales tratamientos con quimioterapia.

Podemos tomarla en tisana, utilizando sus hojas desecadas, pero también podemos comer sus hojas, flores y tallos crudos. Tienen un sabor algo amargo con un punto dulce, que le da un toque especial a las ensaladas. Además, es un alimento y medicina que podemos tomar a diario sin temor a ninguna contraindicación.

No es de extrañar que la Multinacional Monsanto (que, como recordarán, les desea lo mejor) esté empeñada en destruirla.

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