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lunes 27 mayo 2019
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Becarios: ¿profesionales denigrados y humillados?

Foto: Pixabay

Por Javier Benítez / Sputnik

Día Internacional del Becario. Fue el que se conmemoró el 8 de mayo. Una efeméride que no queda claro si es para celebrar, en el sentido reivindicativo del término, o tal vez para desdeñar, dada la precariedad que padece ese colectivo, acompañada de un maltrato y destrato que roza el desprecio por parte de la mayoría de empresas que los ocupan.

España parece el país de Europa donde los becarios, dadas las circunstancias, no tienen muchos motivos para festejar en su Día Internacional. Así lo indican los fríos números: el 60% de ellos no reciben ninguna remuneración. Dentro de los que sí la reciben, el 80% admite que no pueden cubrir ni siquiera sus necesidades básicas.

Pero hay más números. La grave crisis económica se ha traducido en que desde el año 2015, el número de becarios haya crecido un 350%: dicho de otra forma, cada 15 trabajadores, hay un becario. El que tal vez sea el dato más preocupante: el 20% de los becarios tienen más de 30 años de edad. Y finalmente, menos del 30% de ellos logra ser contratado. Todo esto, más allá de que España es el segundo país de Europa en cantidad de becarios, sólo por detrás de Eslovenia.

El economista José Luis Carretero Miramar arroja luz sobre esta situación.

“En los últimos tiempos, el recurso al trabajo no pagado, y el trabajo sin derechos, ha sido cada vez más acuciante para los modelos productivos de Occidente. En ese sentido se produce una cada vez mayor situación de flexibilización laboral”. 

La situación es tan precaria, que los becarios que carecen de una beca oficial remunerada ni siquiera cotizan a la Seguridad Social. Todos estos datos se desprenden del informe ‘La experiencia de los becarios en la Unión Europea’, publicado por la Comisión Europea.

Lo que no falta a la cita en la situación de los becarios es su situación prácticamente de indignidad. La mayoría trabajan gratis pese a tener una carga laboral parecida a la de los trabajadores en plantilla; a algunos les encomiendan tareas ingratas que nada tienen que ver con su formación, por lo cual el lado formativo queda de lado; les someten a jornadas interminables; algunos empresarios recurren a estudiantes de prácticas para que sustituyan a trabajadores sin tener que pagar un sueldo. Por si fuera poco, muchos de ellos son utilizados para hacer fotocopias para los compañeros y llevarle el café al jefe.

“En este proceso, junto a las reformas laborales, que implican trabajo a tiempo parcial, trabajo temporal, se ha abierto un campo cada vez más amplio para el recurso a lo que se le llama ‘las zonas grises del derecho laboral’. Es decir, las zonas de fronteras entre el derecho laboral y otro tipo de ordenamientos jurídicos donde se está dentro de situaciones en las que no se sabe si están o no dentro del derecho laboral, y que por lo tanto permiten operar con esos trabajadores sin tener que cumplir sus derechos reconocidos como derechos parte del derecho del trabajo”, concluye José Luis Carretero Miramar.

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