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martes 15 octubre 2019
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¿Reptilianos entre nosotros? Los embriones humanos desarrollan músculos de lagarto

Por Sputnik

La teoría de la conspiración sobre los hombres lagarto que viven entre nosotros podría tener algo de cierto. Un nuevo estudio de biólogos evolutivos ha descubierto que, mientras crecen en el útero materno, los embriones humanos desarrollan músculos similares a los de los lagartos que luego desaparecen.

Un nuevo estudio ha observado el desarrollo de los músculos de las extremidades humanas en los embriones durante las primeras semanas de gestación. Resultó que unos músculos similares a los de los lagartos se desarrollan temporalmente antes de desaparecer al nacer. Estos músculos extra representan rastros distantes de nuestra historia evolutiva.

Los misteriosos músculos se pueden encontrar en animales con más dígitos hábiles que nosotros, explicó el coautor del estudio, Rui Diogo, biólogo evolutivo de la Universidad Howard de Washington (EEUU). Muchos de estos músculos los tienen los lagartos, mientras que un par de ellos aparecen en mamíferos como los chimpancés, conocidos por sus pies flexibles.

Sin embargo, en los humanos, los tejidos se fusionan con otros músculos o se reducen a nada antes del nacimiento, según el estudio, que aparece en la revista Development. Sus autores sugieren que algunos de los músculos transitorios pueden haber desaparecido de nuestros antepasados adultos hace más de 250 millones de años, cuando los mamíferos comenzaron a evolucionar a partir de reptiles similares a mamíferos.

El equipo de científicos examinó varias imágenes en 3D que rastreaban el desarrollo embrionario entre las semanas siete y 13 de gestación. Se enfocaron especialmente en el desarrollo muscular de las manos y los pies.

Sorprendentemente, los investigadores encontraron que hay 30 músculos separados en cada extremidad alrededor de la semana siete de gestación. Para la semana 13, este número ha bajado a alrededor de 20 músculos individuales, con algunos de los músculos atávicos fusionándose con otros, o simplemente degradándose y desapareciendo por completo.

“Lo que es fascinante es que observamos varios músculos que nunca han sido descritos en el desarrollo prenatal humano, y que algunos de estos músculos atávicos fueron vistos incluso en fetos de 11,5 semanas, lo que es sorprendentemente tarde para los atavismos de desarrollo”, explica Diogo.

Este nuevo descubrimiento plantea algunas preguntas que se espera que la investigación futura pueda responder. El pequeño tamaño de la muestra del estudio, solo 15 bebés, significa que es necesaria una verificación adicional en conjuntos de datos más grandes antes de que se pueda concluir que se trata de un proceso de desarrollo universal. Tampoco está claro qué es lo que les sucede a estos músculos para que finalmente desaparezcan.

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