Nueve de cada diez italianos planea recortar gastos para pagar las facturas de energía

Por RT

Una encuesta reveló que el 73 % de los ciudadanos de ese país europeo asegura tener dificultades o no poder hacer frente al aumento de los precios del servicio.

El 92 % de los ciudadanos de Italia planea recortar gastos —por ejemplo, en restaurantes, ropa y vacaciones— para pagar las facturas de la energía, según una encuesta realizada por la multinacional de investigación de mercados Ipsos para la asociación empresarial Confesercenti.

Asimismo, el 73 % de los italianos asegura tener dificultades o no poder hacer frente al aumento del precio de las facturas derivado de la actual crisis energética que se vive en Europa, problema que también están experimentando las empresas.

«La energía es un bien primario que sustenta la realización de cualquier actividad económica. Si esto se convierte en un bien escaso, destruye el tejido empresarial y socava la cohesión social», explicó Patrizia De Luise, presidenta de Confesercenti.

En este sentido, aseguró que es necesario tomar medidas de manera inmediata porque las perspectivas de futuro de muchas empresas del sector terciario se están deteriorando rápidamente y ponen en peligro la recuperación económica y la cohesión social.

Fuerte desaceleración del consumo

De Luise detalló que han escrito al presidente de la nación para pedirle que establezcan un límite a las tarifas de la electricidad y el gas en base a los precios medios de 2021 y que concedan préstamos sin intereses a las empresas para que puedan pagar las facturas.

Por otro lado, el texto indica que la reducción del poder adquisitivo de los hogares de Italia se traducirá en una fuerte desaceleración del consumo, detallando que se prevé que este indicador se reduzca en aproximadamente 2.500 millones de dólares en el cuarto trimestre de este año.

Desde Confesercenti señalan que las perspectivas para 2023 se han vuelto muy débiles, ya que apuntan a que el aumento del consumo se detendría en un 0,6 % con una inflación que se mantendría por encima del 5 % interanual, situando el consumo a niveles de 2016.