Ministerio de Defensa de Rusia acusó a EEUU por la creación artificial del Sars-Cov-2 y su esparcimiento por el mundo

Por Fausto Frank  /  Kontrainfo

El Ministerio de Defensa ruso acusó a los EEUU de ser responsables de la creación artificial del Sars-Cov-2 y la participación de estructuras de EEUU en su esparcimiento.

La fachada “humanitaria” sería un organismo norteamericano, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), institución siempre relacionada con la CIA, pero formalente encargada de “distribuir ayuda humanitaria en el exterior”.

“Estamos considerando la posibilidad de que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) esté involucrada en la aparición del coronavirus”, sostuvo sin ambages el general-teniente Ígor Kiríllov, jefe de las Fuerzas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de Rusia.

Kiríllov explicó que ya diez años antes, desde 2009, la USAID estuvo financiando el programa Predict, abocado al estudio de novedosos tipos de coronavirus, e involucró a una empresa que ha sido recientemente relacionada con Hunter Biden, hijo del presidente norteamericano.

“Uno de los contratistas del proyecto fue la empresa Metabiota, conocida por sus actividades biológico-militares en el territorio de Ucrania”, explicó, al tiempo que no dudó en tirar un manto de dudas sobre el llamativo Event-201, al que tildó de “muy significativo”.

Cabe recordar que dicho evento se realizó en octubre de 2019 y consistió en la simulación de una pandemia de coronavirus, con el auspicio de, nada menos, que la Bill and Melinda Gates Foundation, el Foro de Davos y el instituto Johns Hopkins.

“La evolución de la pandemia del COVID-19 y el final precipitado del programa Predict de USAID en 2019 sugieren la naturaleza deliberada de la pandemia y la participación de EEUU en su aparición”, añadió Kiríllov.

No ahorró palabras tampoco para referirse a las sugerentes declaraciones, en mayo del 2022, del economista Jeffrey Sachs, con un alto cargo en la revista científica The Lancet, quien había expresado que el coronavirus fue creado artificialmente y había señalado directamente a laboratorios norteamericanos.

Para Kiríllov, “la pandemia es alimentada artificialmente por el lanzamiento de nuevas variantes del virus en una región en particular” (sic), y añadió que más de 16.000 muestras biológicas, habían sido enviadas desde Ucrania a Estados Unidos y Europa.

“En el laboratorio del centro médico Pharmbiotest (…) se hallaron documentos que confirman que en Ucrania durante varios años se efectuaron ensayos para las Big Pharma, como se denomina a las grandes compañías farmacéuticas (…) Se probaba en la población local medicamentos no registrados con posibles secuelas peligrosas (…) Para evitar los riesgos de imagen y problemas judiciales en el caso de que los estudios de los nuevos medicamentos fracasaran, las farmacéuticas estadounidenses y europeas hacían sus ensayos clínicos con los ciudadanos ucranianos.

El pago a los voluntarios era mínimo y las muertes se podían ocultar con facilidad. No había ninguna supervisión seria ni control por parte de las autoridades ucranianas”, agregó, describiendo una situación que también podría extrapolarse a varios países hispanoamericanos, que suelen prestarse gustosos como “conejillos de indias”.

Se refirió también a las declaraciones del miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Jason Crow, quien cuestionó que ciudadanos norteamericanos entreguen su ADN para investigaciones de laboratorios ya que dicha información genética podría ser utilizada para el desarrollo de armas biológicas contra grupos étnicos específicos.

“Dado el interés de la administración estadounidense por el estudio de los agentes biológicos ‘con objetivos específicos’, estas declaraciones obligan a examinar de nuevo las causas de la nueva pandemia de coronavirus y el papel de los biólogos militares estadounidenses en la aparición y propagación del patógeno COVID-19”, señaló Kiríllov, al tiempo que agregó que patógenos infecciosos investigados por el Pentágono son potencialmente pandémicos, y dio el ejemplo del “programa de reducción de amenazas biológicas” del Departamento de Defensa de EEUU, que trabaja junto a la empresa estadounidense Labyrinth Global Health (que operaba en Ucrania), y desarrolló estudios de los coronavirus y el más reciente virus de la viruela del mono, que también llamativamente fue simulado en formato pandémico con dinero de las fundaciones Gates y Rockefeller, en marzo de 2021.

“Así, podemos trazar una tendencia clara: los patógenos infecciosos que entran en el área de interés del Pentágono se convierten posteriormente en pandemia y los beneficiarios son las empresas farmacéuticas estadounidenses y sus mecenas: los líderes del Partido Demócrata de Estados Unidos”, concluyó el general ruso.