En qué consiste la ‘gripalización’ del covid-19, la propuesta de España para vigilar la pandemia tras ómicron

Transeúntes con mascarilla en el centro de Madrid durante la sexta ola de la pandemia de coronavirus, 22 de diciembre de 2021. Javier Soriano / AFP

Por RT

El nuevo sistema está siendo estudiado por el Ministerio de Sanidad, que maneja que se dejaría de hacer un seguimiento individual de los casos y que la atención primaria atendería tan solo a las personas vulnerables o a aquellas con sintomatología grave.

El presidente de España, Pedro Sánchez, sorprendió este lunes al anunciar que el Gobierno está trabajando desde hace semanas para cambiar la forma de evaluar la pandemia de coronavirus, lo que se conoce como la ‘gripalización’ del covid-19.

El anuncio llega cuando España se encuentra en la cresta de la sexta ola, con casi 300.000 nuevos contagios notificados durante el último fin de semana, una cifra sin precedentes en las olas anteriores. Además, la capacidad asistencial comienza a encontrarse resentida, con las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales de algunas regiones en una situación complicada, con más del 30 % de sus camas ocupadas por pacientes covid.

El cambio que propone Sánchez consistiría en comenzar a tratar el coronavirus como si se tratara de una enfermedad endémica. “Creo que tenemos las condiciones para que, con precaución y poco a poco, empecemos a evaluar la evolución de esta enfermedad con parámetros diferentes, similares a los usados en la gripe, sostuvo el presidente español en una entrevista en la Cadena Ser.

Sánchez anunció también que su Ejecutivo ultima el control de los precios de los test de antígenos, que se han disparado durante las últimas semanas, así como la compra de 344.000 dosis del nuevo retroviral oral de Pfizer.

El nuevo sistema se implantaría una vez superada esta sexta ola, mientras Sánchez espera que sea un debate que se desarrolle a nivel europeo. “La propia ministra de Sanidad lo ha planteado a distintos ministros de Sanidad europeos”, aseguró el mandatario.

A pesar de la gran incidencia de contagios en todo el continente, y en todo el mundo, Sánchez cuenta que ahora la medicina tiene respuestas para que los ciudadanos se protejan y se reduzcan las posibilidades de contagios, en alusión a las vacunas. Además, con la nueva variante ómicron, a pesar de ser más transmisible, se ha producido un descenso de la letalidad, desde el 13 % de la primera ola, hasta el 1 % actual.

Por el momento, todavía no hay un nuevo modelo definitivo, pero en el Ministerio de Sanidad se está trabajando en diferentes opciones para contabilizar los casos.

Salvar al sistema sanitario

Los expertos se encuentran divididos ante este anuncio entre quienes opinan que es un paso precipitado que supone banalizar la importancia actual de la pandemia y quienes creen que supone un progreso para la sostenibilidad del sistema sanitario.

Esta última opción, defendida por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), una de las tres principales sociedades médicas de atención primaria del país, sostiene que con la actual cepa dominante, ómicron, menos grave, y la excelente tasa de vacunación del país, que ya alcanza al 90,4 % de la población mayor de 12 años con la pauta completa, es el momento de transitar hacia un modelo de vigilancia centinela, igual al utilizado con la gripe.

En este caso se dejaría de realizar el recuento exhaustivo de casos que se lleva a cabo en la actualidad, para utilizar muestras recogidas por una red de vigilancia en hospitales y otros centros para medir la expansión de la enfermedad.

Así, se intentaría acabar con la saturación de la atención primaria haciendo que atendiera a los cuadros graves mientras que los leves serían tratados en sus domicilios. La descongestión de estos centros es fundamental para acabar con el infradiagnóstico de otras patologías, como los procesos oncológicos, que se han visto afectadas durante toda la pandemia.

Según la SEMFYC, se trataría de dejar de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejar de rastrear y testar a sus contactos y abandonar los aislamientos y las cuarentenas. En su lugar se trataría al covid como a la gripe: realizando diagnóstico clínico y dando recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables, y reservando la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad.