Por Mundo Viperino

Siendo una profesión prostituida y mancillada por los intereses políticos desde tiempos inmemorables, la figura del comunicador se ha visto lo suficientemente resentida como para seguir siendo prejuzgada sin piedad.

La revolución que ha traído las nuevas tecnologías, la infoxicación y el peso del carisma disidente, han convertido la investigación en un juego de intereses en el que prima con mayor intensidad el tráfico de emociones.

La necesidad de un líder, de curar la desesperanza y de encontrar respuestas a lo que siempre permaneció oculto, nos hace caer en la trampa de enfocarnos en una única realidad.

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