Cómo hacer el kit más sencillo para un apagón

Por reflexiones de un galeno

La última señal de alerta la ha lanzado la pasada semana el Gobierno alemán. Ha creado una página web dedicada a un hipotético gran apagón, en la que incluye un folleto con consejos y advertencias.

Esta medida llega después de que el Ministerio de Defensa de Austria alertara también a sus ciudadanos de un posible corte de suministro que «no solo afectará al país, sino a toda Europa» y pusiera en marcha una campaña de información con publicidad en los medios y la difusión de miles de carteles repartidos por todo el país con el título ‘Qué hacer cuando todo se para’.

Los carteles van acompañados de una pequeña guía con consejos prácticos sobre qué materiales se deben tener en casa para estar preparados: combustible, velas, baterías, conservas o agua potable. Suiza también ha lanzado consignas similares.

España tiene listo un protocolo de crisis para afrontar un gran apagón de luz en todo el país, un plan que permanece siempre activado. El dispositivo implica a empresas suministradoras y distribuidoras, fuerzas de seguridad y organismos oficiales.

El operador Red Eléctrica Española, ante las alertas que surgían en otros países europeos, emitió un comunicado hace unos días en el que apuntaba que «no existen indicios objetivos» que hagan pensar que vaya ocurrir un apagón en todo el país.

No sería ni mucho menos el primer corte eléctrico a gran escala de la historia reciente. Entre el 7 de marzo y el 31 de diciembre de 2019 más de 30 millones de personas se vieron afectadas por un gran apagón en Colombia y Venezuela.

En Suecia, en el año 1983, cuatro millones y medio de personas se quedaron sin electricidad durante casi tres meses. Y en Francia, en 1999, más de tres millones de personas se quedaron sin electricidad en plena Navidad.

Lo primero que hay que hacer, dicen, es no lanzarse a comprar sin medida porque produciríamos un efecto de desabastecimiento similar al que ocurrió durante la pandemia.

Regla número dos: intentar hacer una lista con las necesidades concretas y adquirir productos saludables, o sea evitar la tendencia de comprar lo que puede resultar más fácil y agradable: paquetes de patatas fritas, galletas, dulces, embutidos…

Se aconseja que este fondo de despensa la reina deben ser «la legumbre y las verduras cocidas», preferiblemente en bote de cristal: lentejas, garbanzos, alubias, menestra, vainas…

Los frutos secos, «tostados o naturales pero siempre sin sal», también son imprescindibles. Ante la dificultad de almacenar durante un tiempo la fruta fresca, una buena opción es la deshidratada, pero sin azúcar añadido: ciruelas, melocotón, higos, uvas pasas».

La Escuela Boreal Supervivencia, destaca que las ciudades hoy en día son «totalmente dependientes de la electricidad, no solo para las necesidades de los hogares, sino que cualquier tipo de comercio depende de ella. Si se produjera un gran apagón deberíamos estar preparados, al menos, para dos semanas de autosuficiencia».

Un experto destaca que el agua es «totalmente imprescindible» y que si no hay electricidad «no funcionarían depuradoras ni bombas de agua que suministran a las viviendas». Hay que calcular dos o tres litros por persona más la que se va a utilizar en limpieza, aseo y cocina.

Destaca también que los portátiles y móviles no podrían recargarse en una situación de corte de suministro, por lo que habría que contar con baterías externas, además de pilas, velas, encendedores… «Las velas son esenciales para una iluminación económica y duradera».

Combatir el frío sería otro de los retos en este hipotético escenario de un largo apagón, por lo que sería bueno asegurar «sacos de dormir y mantas suficientes». «No funcionarán los cajeros por lo que es importante tener dinero en efectivo», recomendando que las provisiones se hagan «para un mínimo de quince días».